lunes, 7 de julio de 2008

Orgullo

Esta fin de semana ha sido el Orgullo en Madrid. Una semana después que en el resto de España, no sé la razón. Para mí el Orgullo es, sin lugar a dudas, la mejor fiesta del año. Es como un Carnaval del Amor, todo colorido, música, luz y alegría. Todo el mundo se desinhibe, se besa, baila, ríe… bailamos, nos abrazamos, nos besamos, más de 10000 amigos al mismo tiempo… Me encantan las carrozas, los globos y banderas de colores(por cierto, los mismos aunque en otro orden que los de la bandera de la Paz), la música chochi, la música electrónica, las plumas, el confetti, los silbatos, los chicos tan guapos, las chicas tan guapas, que guapísimos que somos todos, que gran fiesta sin duda.
Sin embargo, creo que tampoco hay que olvidar, aparte de lo festivo, el motivo por el que nos estamos manifestando: Por la diversidad afectiva y sexual, por un mundo donde todos somos diferentes e iguales al mismo tiempo.

Y por supuesto, por la visibilidad lésbica.

El Orgullo lo único malo que tiene es lo rápido que se me pasa…

viernes, 4 de julio de 2008

Reflexiones varias de viernes por la tarde

Ignoro el número de habitantes que somos en el planeta. Los que somos en la actualidad y los que han sido, es decir, un número que englobe a todos los que ya no están , los que vivieron hace 6 mil años, los que se asomaron un momento a la vida y los que se quedaron más de 100 años. Sé que es un número desconocido pero finito, enorme pero exacto que nadie ni el estadista más erudito, conoce con exactitud. Quisiera saber cuántos individuos de esta gran plaga han pasado por aquí.

El porcentaje de habitantes con el que hemos tenido contacto es ínfimo. Dentro de ese porcentaje tan pequeño de la población total de la tierra está la gente que realmente conocemos, con la que hemos intercambiado más de 10 frases o hemos compartido alguna experiencia. Hoy no me voy a referir a la gente que hemos elegido, que nos rodea y nos ayuda a crear nuestra identidad. Hoy sólo pienso en la gente que no conozco, que me queda por conocer, la gente con la que tuve un fugaz encuentro compartiendo quizás un vagón de tren o una espera en una fila. Pienso en todas las historias vitales que me faltan por saber, que no sé si algún día conoceré. Pienso en las vidas que jamás descubriré y que quizás pasaron por mi lado. Pienso en las casualidades no percibidas, que nunca supimos , en los efectos mariposa que hacen que yo esté precisamente aquí, escribiendo esto y no en otro lado, rodeada de esta gente y no de otra. Pienso en todos los “y si…” y en los libros de “Elige tu propia aventura” de cuando era pequeña. Pienso en el hombre de gafas con mirada triste que se sienta delante de mí en el bus, en el adolescente patoso y frágil que me empuja sin querer al andar por la calle. Pienso en la mujer con el libro de Paul Auster que se encuentra tres vagones lejos de mí en el mismo tren y cuya cara jamás veré. Sé que es imposible pero creo que no hay vida que no merezca ser contada, quisiera restar el ínfimo número de vidas que conozco del enorme e indeterminado número de gente que existe y ha existido para saber con cuánto me quedo sin saber. Pienso en tantas vidas, para mí anónimas, bellas, injustas, grandes, pequeñas, ninguna anodina. Y creo firmemente que ninguna absolutamente ninguna sobra o falta, que todas han contribuido a que esto sea así, ni mejor ni peor, simplemente así. Con cada uno de nuestros pequeños actos por insignificantes que sean, todos sumados, hemos llegado hasta aquí.

Pienso en todas las cosas por las que me queda sorprenderme, maravillarme, emocionarme, conmocionarme. Esto es estar vivo porque no hay nada , nada absolutamente nada de lo que vivimos en los que estén implicados otros seres humanos.
Creo firmemente que Dios no existe, lo cual me hace creyente de algo. El cielo si existe está aquí, y con el infierno pasa lo mismo. No creo que exista un infierno peor que la incomunicación, el aislamiento, la injusticia o la discriminación. No creo que al morir todo haya acabado porque creo firmemente en que hemos dejado una huella, algo que esto sea así y no de otro modo.
Creo en nuestra increíble pequeñez, en nuestra maravillosa capacidad para crear. Si miras el trabajo de una hormiga realmente no es una gran cosa pero si lo ves desde su perspectiva, es como si fuera Dios. Si el cielo existe está aquí entre nosotros, en la comunicación, en el amor, en el arte, en las palabras, en el compartir experiencias...

A veces me maravilla, me desborda hasta los límites de mi pequeño ser la belleza de la vida. Me emociona, conmociona, me desborada, me deja patidifusa, obtusa y difusa tanta belleza. Pienso en las caricias, en los besos, en las palabras, en la sonrisa, pienso en todas las historias que me faltan por conocer, pienso en las fugaces chispas de emoción intensa que a todos nos une. Pienso en el talibán, en la neozeolandesa, en el peruano, en mí, en aquellos momentos que jamás compartiremos y que sin saber los unos de los otros, nos han unido.
Todos los que somos y hemos sido venimos del mismo sitio, de una misma célula y que, independientemente de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestro color de piel, todos somos uno, con una capacidad para sentir. Creo que todos los seres humanos, absolutamente todos hemos experimentado un sentimiento de orgasmo de vida, una sensación intensa de culmen, no necesariamente de felicidad, sino de desbordamiento de emociones en algún instante de nuestra vida y creo que es lo que nos hermana.

Vía Crucis en la Seguridad Social

La línea de mi blog nunca ha sido muy reivindicativa. Quizás con el tema “sordos y Sociedad” sí, pero la inmensa mayoría de mis entradas han sido referentes a mi vida personal y emocional. Sin embargo, hoy estoy tan molesta con algo que me ha pasado que no puedo dejar de escribirlo para quejarme.
Llevo desde Noviembre del 2007 con un problema dermatológico. No es incapacitante ni mortal pero sí extremadamente molesto. Remite de un día para otro por temporadas pero cuando vuelve es horrible. Llegué en Noviembre de 2007 al Médico de cabecera, me mandaron un tratamiento sin tener muy claro lo que era. Sin mirarme ni preguntar. El tratamiento no me hizo absolutamente nada. Es más, me empeoró. Vuelvo al médico de cabecera y el nuevo (la anterior está de baja) me manda otro tratamiento. Nadie me dice qué puede ser, ni una hipótesis, ni un triste esbozo de diagnóstico. Mejoro levemente pero no sé si es por el tratamiento o porque coincide con otra de esas mejorias espontáneas. Recaigo. Vuelvo otra vez en Enero. Pido que me miren que yo no soy médico y por mucho que se lo describa el picor, el dolor y el color, creo que lo debe ver. Nada. Le cuento el historial y me manda otra vez el tratamiento inicial, el que me empeoró. Me enfado y le digo que no me ha escuchado que ese medicamente me hizo mucho daño y me trajo además más problemas añadidos. Me marcho con la misma receta y sin haberme aclarado absolutamente nada. Vuelvo al mes siguiente peor que nunca. Le pido pruebas, que me envíe al especialista o que por lo menos que me mire. Me sugiere que quizás sea psicológico. Vamos, no me jodas. Ya está la típica pelota que le llega al psicólogo cuando el médico no sabe lo que es. Logro que me mire y me dice que efectivamente psicológico no es. Me mandan unas pruebas para descartar algo que, que es obvio que no es. Efectivamente las pruebas salen negativas: no son hongos, pero me vuelve a dar un tratamiento contra los hongos que obviamente no tomo. En Abril consigo que me manden a dos especialistas casi por imposición mía porque estoy fatal y eso no mejora ni remite y vuelve con más fuerza. Uno de los Especialistas me lo dan para finales de Junio y otro para Octubre del 2008. Aguanto como puedo hasta que llega la primera fecha. Voy al primero el pasado mes de Junio y el Dermatólogo me mira un poco pero no me dice nada. No saben lo que es y me mandan un jabón para pieles sensibles y otro medicamento para los hongos, que ya según las pruebas que me hicieron, sabemos que no tengo. Salgo desolada del médico. Ni me ha preguntado, me ha sentado en la camilla y me ha dicho “desnúdese”, no me ha dado ninguna explicación. No estoy pidiendo ni que sean amables, sólo que me pregunten, que me dediquen más de dos minutos en mirar, evaluar, diagnosticar y tratar.
Estoy desesperada. Estoy en Junio y sigo igual. El especialista de la Seguridad Social le tengo el 9 de Octubre. Harta ya, decido acudir a un médico privado. Fui ayer a la consulta. Me miró detenidamente, me hizo numerosas preguntas y me dio un diagnóstico. Me mandó un tratamiento y me mandó pruebas para la semana que viene para confirmar ese diagnóstico. He tenido que ir a un médico privado para que me escuchen, para que miren y para que me manden unas pruebas lógicas y coherentes con mi sintomatología. No estoy diciendo que sea lo correcto o que hayan acertado pero he recibido atención y la lógica al aplicar el tratamiento parece coherente.

Y me jode horrores. ¿Qué pasa si no pudiese pagarlo? ¿Esperar hasta octubre para volver al médico de cabecera? ¿Seguir como una patata caliente de unos médicos a otros con un montón de meses entre cita y cita? ¡Tengo tanta rabia! No nos descuentan de la nómina para las SS todos los meses? Me siento como si fuese molesta, que les jode a los médicos que insista tanto, que vuelva otra a vez a consulta una y otra vez. ¿Qué podemos hacer? ¿callarnos como pone en todas las salas de espera de los médicos?

Yo como psicóloga intento dar un servicio, soy como un médico del alma y creo que todo paciente necesita una respuesta. Ante una demanda inicial hay que responder. Si derivo, tengo que explicar la causa. Quizás lo veo así porque no soy funcionaria, porque no tengo una lista de espera de 1000 pacientes, porque no tengo guardias de 48 horas, no lo sé.

miércoles, 2 de julio de 2008

5 minutos


Tengo 5 minutos para escribir esta entrada.

Puede ser poco pero pienso que un orgasmo suele ser como mucho 20 segundos.

5 minutos pueden ser suficientes para perder un vuelo.

5 minutos pueden salvarte la vida.

5 minutos pueden hacer perdertela.

Una fotografía magistral es un nanosegundo plasmado en un papel. (Pero justamente ese nanosegundo y no otro.)

5 minutos pueden ser suficientes para saber si sobras en algún sitio.

5 minutos pueden ser suficientes para saber si has encontrado tu lugar.

Las conversaciones telefónicas por intensas que sean, no suelen superar ese tiempo.

Normalmente si alguien tiene prisa, no te concederá más de cinco minutos para escucharte.

Cuando alguien muere, hay un minuto de silencio. (aunque la persona que falte se merezca la vida entera)

Cuando te avisan de "No te preocupes. Van a ser 5 minutos" es que te va a doler.

"Me paso en 5 minutos". Da por hecho que esperarás media hora.

Pocas canciones (al menos de Pop) superan los 5 minutos.

Un "Te quiero" son dos segundos escasos.

Podrías cambiar tu vida en 5 minutos.

O arruinarla.

Y estoy segura que podrías recordar los mejores momentos de tu vida en 5 minutos.
Y también los peores.

Pues eso.

Lo dicho.

martes, 1 de julio de 2008

Aventuras familiares

Vivo tan pancha. Se fueron mis padres con mi perrita de 11 años a la playa el sábado. No tenía ni idea de cuando volvían. Abro mi correo hoy y las 13:30 recibo un mail de mi madre contándome su aventura. Yo con los mails de mi madre me parto y aunque seguro que fue una movida seria, mi madre me lo cuenta de tal modo que me parto de risa.Es el optimismo en persona.
Corto y pego el mail de mi madre omitiendo detalles personales, que mi madre es mucho de llamarme por mi nombre en cada línea como si pensara que me estoy durmiendo y tiene que llamar mi atención:

Querida hija: No me da vergüenza, si corte escribir que acabo de levantarme, es que estaba muy cansada, pero más muchisimo más está tu papi, ayer, salimos de Valencia a las 6,30, muy contentos después de haber hecho esta escapadita , nos habíamos bañado, tomado el sol, ayudar a ganar a ESPAÑA , todo había ido bien, cuando llevábamos unos veintitantos kilómetros y ya en autopista el coche empezó a echar humo como si quemáramos matojos con mucho aire, salimos del coche con la perrita , el pobre coche se había estropeado, ahí empezó una aventura que ni nos lo imaginábamos dónde podía terminar , pero a pesar de este contratiempo teníamos en cada paso suerte, mucha suerte, el teléfono de ayuda que hay cada varios kilómetros en la carretera estaba a unos 20 metros, donde se paró el coche podíamos saltar la valla metálica(inciso mío: no me imagino yo a mis padres saltando vallas) pudiendo estar en campo ya que en la carretera y al lado del coche no se puede estar los camiones pasan tan cerca que te mueven como por dentro, el alma misma se te mueve cuando pasa un camión de esos y dentro de lo que cabe se estaba bien, la grúa no tardó mucho en venir, pues dió la casualidad que estaba en un pueblo cercano y nos vino a buscar pronto, si no hubiese sido así habríamos tenido que estar en la carretera unas cuatro horas, y solo estuvimos dos. El coche lo montó detrás con la perrita dentro del coche y papá y yo montados con el conductor, un hombre simpatiquísimo, hija, de los que ya no quedan. Al llegar al centro de grúas también tuvimos suerte nos vino a buscar un chofer con un cochazo impresionante y no nos puso pegas a la perrita pues a su jefe le gustan los perros y es el único que no le importa llevarlos, nos llevó al aeropuerto y puso a nuestra disposición un coche. PEQUEÑA DESORDEN, hija, qué coche más majo , todo automático, demasiado automático, jajajajaja, es que dabas a cualquier botoncillo sin importancia y parecía una discoteca , había que tener cuidado pues en cuanto se descuidaba papá , se ponía enseguida a 120 como mínimo , la mayoría de las cosas no sabíamos cómo se ponían a se quitaban, por ejemplo el aire acondicionado por más que le quitábamos él se empeñaba en ponerse, claro cómo es un coche para más jóvenes no pensaba que a nosotros tanto aire nos daría reuma , la música, nada, nosotros no queríamos música y él vuelta a empeñarse que había que ir distraidos, pero más que distraídos. Cuando bajamos aliviados de haber dejado el autónomo coche, comprobamos que no habíamos perdido nada de audición, que yo sé que tú estando todos los días con sordos no lo ves problema, pero hija, yo sí, y nuestra sonrisa no era por estar contentos de haber llegado si no de gesto de que la cabeza pregunta quién ha sido el gracioso de meter tantas monedas en esta atracción con nosotros dentro. bueno hija, llegamos muy muy tarde a casa pero contentos, el coche se quedó en Paterna , hoy papá tiene que solicitar que lo traigan a Madrid . Tuvimos mucha mucha suerte, la hora en que se estropeó sobre las 7 , ni mucho calor y sin embargo mucha luz, de día, el teléfono de SOS tan cerca, la grúa que pasaba por un pueblo cercano a Cheste , el chófer un encanto, bueno y en la central de grúas todos muy amables, nos preguntaban si queriamos algo continuamente, nos debían ver mayores con un perrito idem , ay, ay ay, las personas no estamos locas, el ser humano es extraordinario, jajajajajajajaja. (anuncio tele). Por cierto a la perrita la quiero con toda mi alma, se portó como una jabata, todo eran cosas nuevas y extrañas para ella y sin embargo la hablé la acaricié mientras se lo explicaba que iba a ir sola en el coche atrás inclinado mientras estuviera subido en la grúa que no me dejaban llevarla conmigo , que aguantara que todo iba a salir bien, pues no sólo se portó ahí bien, fue CON TODOS Y CON TODO , fué maravillosa. Es que los perros también son extraordinarios, jajajajajajaja,
Te quiero hija.
Me he vuelto a dejar tus biquinis en la playa.
Come bien.


Me parto de risa con el email. No sé si es amor de hija o realmente el Club de la Comedia se está perdiendo una monologuista estupenda con mi madre.

PD- Sí es cierto, ando justita de creatividad para escribir, pero con mucho tiempo por delante.
PD. El anuncio al que se refiere mi madre es el Aquarius y Radio La Colifata.

lunes, 30 de junio de 2008

De blancura y venas. Día complejo.

Llega el verano. Desde que tengo uso de razón esta es la frase que más oigo: “Qué blanquita eres”. Lo sé. No me lo digan más. Ya sé que tengo que usar crema superprotectora pantalla total, sé que no debo tomar el sol. Lo sé. No soy kamikaze ni suicida, me encantaría poder ponerme morena pero asumo mi blancura y no tomo el sol. Por favor, no hace falta que desconocidos y conocidos me griten y me avisen cuando me ven bajo el sol como si estuviese a punto de cruzar un semáforo en rojo en plena Castellana y con los ojos cerrados. NUNCA estoy más de 5 minutos al Sol sin protección, pero por favor, déjenme disfrutarlos. Y por favor, si me ven roja no es que esté quemada (bueno, a lo mejor sí estoy quemada, pero quemada de oirlo) es que me pongo roja por el calor. Y no, NO ME DUELE.
Y ya que están tan interesados en mi delicado color de piel ejerciendo de madre (cuando Madre no hay más que una y es tan blanquita como yo) por favor, tengan la consideración de no recordarme al final del verano que estoy tan blanca como al principio. Todos los Septiembres de mi vida igual, una continua comparación de antebrazos morenos con el mío blanquito o ligeramente rosado. Que sí, que subirá la autoestima del dueño del bronceado pero no hace falta que vaya acompañado de la frase “ay, pues no se nota que has estado en la playa”, “qué pasa , este año no has tenido vacaciones?” o “cuándo te las coges?”.
Ains, perdon por lo susceptible que ando hoy con mi tono de piel. Es que con estos calores y liberaciones de ropas ando sin vivir en mí. No tengo un tono de piel lechoso, tengo exactamente el mismo color de piel que el color de las ceras Plastidecor que de pequeños llamábamos “color carne” o más rosita quizá. Y entre este color de piel y mi excelente circulación se me notan muchísimo las venas, las varices, las vivices, las arañas vasculares y todo los itinerarios que utiliza la sangre de mi cuerpo para circular por mis piernas. Esto hace que me de corte llevar falda o pantalón corto. Y me los pongo, que conste, desde que ha empezado el calor ando todo el día en falda o pantalón cortito, que yo soy de las que piensan que hay que aceptarse como uno es, y no aceptar la tiranía del físico. Y sí, yo la teoría me la sé muy bien, pero ay, que mal trago paso. Lo admito, lo reconozco. Me encantaría ser más segura y aceptarlo y que me diese igual pero es lo que tiene un complejo, que sabes que es algo que sólo tiene importancia para ti y te incapacita. Y yo hago mis esfuerzos, pienso que hay cosas peores y voy en mi faldita corta y a quien no le guste que no mire.
Ayer voy al Rastro a dar una vuelta, voy con mi vestidito mini de veranito, me meto en el metro, me siento y me pongo a leer. Dos estaciones más tarde, se montan dos chicas, más o menos monas, veinteañeras tardias y se ponen agarradas a la barra muy cerquita de mí. Hablan de sus cosas, del bronceado, de la celulitis, etc, etc, etc.
Y yo sé que estas cosas me pasan por escuchar conversaciones ajenas. Al oir el tema “varices” al ser una cuestión que capta mi atención, me dediqué a escucharlas como quien no quiere la cosa. Cuchicheando entre risitas y confidencias, reproduzco la conversación:
Boba1: - Ay, pues yo lo llevo fatal, se me cargan las piernas con este calor.
Boba2: - Ay, yo también, es que es horrible, tengo los pies hinchadísimos.
Boba1- Sí pero tú no tienes ni una variz
Boba 2- Ay , cómo que no? Mira
(se empiezan a mostrar una a otra las piernas. Miro de reojo y la verdad es que no tienen casi nada. Hasta aquí bien)
Boba1: Es que es horrible, yo el año que viene me las quito con laser
Boba2: Sí, yo también. Lo llevo fatal.
Boba1: Bueno, podía ser peor , mira las piernas de esa chica.
Boba2: Uff, sí.

Esa Chica era YO.
No había otra opción. A mi alrededor solo había individuos de sexo masculino y dos mujeres con pantalón largo.
No fui capaz de decir nada. Se supone que no lo tenía que haber escuchado. Y me sentí pequeña, como si se hubieran metido conmigo en el patio del colegio por llevar gafas. Me sentí muy fea y fuera de lugar con mi vestido tan corto y me invadió la rabia y me dio rabia que me entrase rabia y que mi autoestima se desplomase por el comentario de dos desconocidas maleducadas. Que me lo tenía que haber echado a la espalda y lo único que hice fue recoger los trocitos de la autoestima del suelo.

Llegué al Rastro y me compré el vestido más corto que encontré.



PD. Y sí sé que es cubrir una frustración a través del consumo materialista y las varices siguen en el mismo lugar y la autoestima sigue oscilante pero ¿y lo monísima y contenta que estaba yo con mi vestido nuevo viendo el partido de España?

Fútbol!!!

El viernes mi intención era escribir sobre fútbol como previo al partido de ayer por la Final de la Eurocopa. Al final me lié y terminé hablando del Atleti. Me ha hecho gracia leer los comentarios. Para mí el fútbol es sinónimo de diversión, no creo que entienda jamás un Fuera de Juego y los fichajes y los colores me traen al fresco. Jamás pagaré un duro por hacerme socia ni por una entrada. Simplemente tengo asociado al fútbol y al Atleti a Lobito y a diversión, por eso me gusta.
Igual me pasa con el partido de ayer. A mí el concepto España me da bastante igual, simplemente creo que una selección de veintitantos jugadores jugó mejor que otra pero no me dice nada más. Los conceptos futboleros nacionalistas asociados ni los entiendo ni les presto atención. Eso sí, me lo pasé tan bien, sufriendo, cantando, vitoreando, gritando y bailando como la que más. Toda una descarga de adrenalina. Para mí, el fútbol es fiesta y poco más.
De todos modos llama la atención como una victoria así moviliza a un país. Aunque no hayas visto el partido, aunque no te guste el fútbol, hoy nadie habla de otra cosa. Por lo visto, 44 años de sinsanbores son muchos años. Como dijo un colega ayer, es “sentirse triunfador por un día, es como si todos fuesemos Casillas y alzásemos la copa”. Yo no lo veo para tanto, yo me quedo con levantar mi copa de ron con cocacola pero eso sí, que la fiesta no pare.
Y esta semana el Orgullo!!!!

viernes, 27 de junio de 2008

Oda al Atleti

Partamos de la base que a mí no me gusta el fútbol. Antes de conocer a Lobito, no conocía a nadie al que le interesase. Mi padre sí, del Real Madrid pero con elegancia , como él decía. Vamos, que jamás le he visto ponerse una bufanda o gritar "Oe, oe, oooooeeeee!!!" . Lo poco que sé de fútbol es por él, clichés del tipo: “los italianos son muy sucios jugando”, “Guti es un chico de barrio pero todo un señor en el campo”, “ El Real Madrid es un equipo con clase”, “El Atletico de Madrid es un equipo que pierde en una liguilla de barrio de solteros contra casados y gana al campeón de Europa”, “El Fuera de Juego es la clave del fútbol” . Todo un teórico mi padre.
Repasando mi historial sentimental compruebo que mis anteriores parejas pasaban bastante en lo que a fútbol se refiere. Bueno, en lo demás también. A lo mejor veían algún partido importante y si les preguntabas de qué equipo eran , siempre respondían “del Real Madrid” pero con escasa convicción. Decían ese como lo podía decir yo, porque he nacido en Madrid y el Atlético de Madrid siempre me había parecido sufridor y horterilla (influencia paterna) y ni siquiera sabía que existiese el Rayo Vallecano o el Getafe. Siendo adolescente, la explicación de un Fuera de Juego era casi una estrategia para ligar, tanto por ellos como un medio de acercarse y dárselos de entendidos delante de la fémina (error, error) o por mí, si veía que el atractivo varón en cuestión tenía perfil futbolero (error, error, también. Mala estrategia. Ni un triste rollito de una noche salió de ese súbito interés mío futbolero). Me lo han explicado con botellines y chapas, con servilletas de bar , por activa y por pasiva, y JAMÁS, JAMÁS lo he entendido. Me parece una norma tan absurda como decir “dentro del área hay que tirar siempre con una mano tocándose una oreja”. Soy capaz de entender
La falsa sutileza de las cuatro figuras del silogismo de Kant pero soy totalmente nula para asimilar el concepto “Fuera de juego”. He oído Teorías de que se trata de un gen del que carece la población femenina, pero mi formación feminista y mis creencias del mundo en general me impide asimilarlo a mi ideario.
Conocí a Lobito y me enamoré irremediablemente de él. Vamos, que desde el primer beso, me subí a una nube de la que no he bajado. Si alguien me hubiese preguntado como sería el hombre de mi vida, jamás hubiera pensado que iba a tratarse de alguien que le gustase el fútbol y menos del Atleti, (disgustos, los justitos a mi padre) pero ahí estoy con un Lobito rojiblanco. La segunda vez que quedamos me avisó que venía de un derbi. Yo no tenía ni idea de lo que era eso pero claro, estaba en esa fase en la que vas de guay y eres una entendida del fútbol, de coches , y de lo que haga falta (menos mal que es una fase que dura poco). Cuando yo oí eso del Derbi, me sonó a Tenis, a Hípica y me pregunté “ pero , a este chico lo que le molaba no era el fútbol? ¿qué hace un sábado en el tenis?”. Mi amiga Zin me explicó que era cuando dos equipos rivales se enfrentan, por ejemplo el Betis y Sevilla. Y yo lo seguía sin entender: pero acaso no todos son rivales?. Pues no, resulta que hay clases. Si hay algún futbolero leyendo esto se habrá llevado las manos a la cabeza.
Pasó la etapa en que yo quería impresionar a Lobito y me tragaba los deportes en los informativos para saber algo de fútbol. Me parecía tan absurdo y tan bobo lo que sueltan los futbolistas delante de un micro que lo dejé rápido. “Que me acepte como soy, ignorante y cortita para esto”. Es que no dicen nada, nada de nada “El fútbol es así”, “Hemos jugado bien pero ellos eran superiores”. Esa transcendencia metafísica para algo tan sencillo como dar patadas a un balón es algo que se me escapa.
Llevo ya casi tres años con mi colchonero. Me ha llevado a 4 partidos de fútbol al campo y sigue sin gustarme el fútbol pero algo en mí ha cambiado. Me lo he pasado tan bien en los previos, he disfrutado tanto en las jugadas emocionantes, en los “Huuuuuuuuuuuuuyyyyyy, casi gol”, he vivido las injusticias arbitrales como si me las hicieran a mí y he coreado aquellos himnos que he logrado aprender. Me he cabreado en los derbis (que ya sé que no es tenis ni hípica) y he llamado más de una vez “hijo de puta” a algún Raul o Guti chulito . He visto en el descanso de un derbi a un niño llorando porque el atleti iba perdiendo. Me sigue llamando la atención la devoción de la afición atlética, cómo viven los colores y esa resignación con la que viven las “cositas” de su equipo. Sí, entiendo cuando dicen que la afición atlética es de las más fieles del mundo y sí, están hechos de otra pasta, muy sufridores pero fieles. Y a mí sigue sin gustarme el fútbol, me da bastante igual el haber ganado o perdido a la media hora de haber acabado el partido, pero me ha dado tan buenos momentos al lado de mi Lobito, que ahora miro a los Atléticos con otros ojos. Asocio al Atleti a Lobito, que es lo que más quiero en el mundo. Y no llevaré nunca una bufanda o una camiseta, que yo lo sigo con elegancia como diría mi progenitor pero los colchoneros ya no son para mí, los barriobajeros que decía el vikingo de mi padre. Yo no sé si será esto sentir los colores, pero yo al Atleti le llevo en el corazón.



jueves, 26 de junio de 2008

Chiste


Lo pongo porque me ha hecho mucha gracia ... yo a veces soy así de simple.

Reflexiones varias y poco profundas.


- El sábado pasado celebré mi cumpleaños en casita. Nos pasamos la tarde Lobito, la Acandemor y yo preparando una cenita. Sobró mucha comida, tengo pasta con setas, canapés y tabuleh para llevar en Tuppers hasta el día del Juicio Final y ofrecerle un poco a San Pedro…(Por cierto, Si alguien quiere llevarse un poco que no dude en enviar un mail a la dirección pasta_con_setas_sin_fronteras@gmail.com.) ¿Por qué ese afán de alimentar y cebar a mis amigos? hace 3 años me limité a invitar a copas. ¿Será esto el principio del declive? ¿Serán los 29?

- Hoy estoy muerta. Ayer curré doce horas, pero doce horas de las de verdad, intensas aunque eso sí, sentada en un despacho. Por la noche me fui de cañas con Lobito “para despejarme”, eso sí, sentada en una terraza. A medianoche nos fuimos a cenar cerdo agridulce a un chino. Una cena digestiva que me ha acompañado toda la noche y parte del día de hoy. Tengo manchas amarillas en las manos de la salsa agridulce que no salen con el jabón de manos normal. Hoy no puedo con mi alma. Hace tres años hubiera trabajado como camarera las mismas horas y por la noche me habría ido a bailar. Seguramente hubiese pillado comida en algún puesto chino callejero. Seguro que hoy estaría como una rosa. ¿Es esto el principio del declive? ¿Serán los 29?

- Vivo al lado de una calle muy céntrica de Madrid. Desde que ha empezado el calor, cada noche se plantean dos opciones:

Ø Cerrar la ventana para no oir el estruendo de los coches y asfixiarme de calor.
Ø Abrir la ventana para que corra el aire y estar al tanto de cada moto, camión de la basura, coche, grupo de adolescentes y cualquier otro elemento ruidoso que pase por la calle.

Con cualquiera de las dos opciones hubiera dormido a pierna suelta hace tres años. Actualmente no puedo dormir con ninguna.¿Será el principio del declive? ¿serán los 29?
- No hay película, capítulo de serie, programa de televisión que termine de ver. Siempre me quedo frita. Hace tres años, podía llegar de marcha a las 4 de la mañana, ponerme una peli indepndiente, densita y subtitulada y me quedaba hasta los créditos sin pestañear. ¿es esto el principio del fin? Son los 29?

- Me gusta levantarme pronto los sábados y los domingos para “aprovechar el día”. Esto está claro. Esto sí que son los 29 años.
(perdonad la calidad literaria y la poca profundidad de hoy. Como se puede leer en el punto número 2: HOY ESTOY MUERTA)





Capturando el viento

miércoles, 18 de junio de 2008

29

29 castañas, tacos, primaveras, añazos. Eso es lo que me cae hoy.

Pues eso, que hace 29 años aparecí a las 8.00 de la mañana en el mundo, un mes y un poco antes de lo previsto. La primera y última vez en mi vida que he sido puntual.
Nací tan mona, redondita y despierta que me nombraron Miss Baby del mes de Junio de la planta del Hospital (también mi primer y último premio de belleza) y me plantaron en mi excelente melena de 4 pelos una horquillita con una flor. Pese a varias discusiones con su suegra, mi madre no consintió que me pusieran pendientes en las orejas. Mi abuela paterna pese al disgusto de los pendientes estaba orgullosísima de su primera nieta porque era clavada a su padre. Me faltaba el bigote para ser una copia en miniatura de mi progenitor. Menos mal que la cosa cambió con el tiempo (no es que me saliera bigote, sino que dejé de parecerme a mi padre).
Nací morena y luego me quedé calva, después anduve con el pelo rojo y cambió a los dos meses a rubio, el color con el que me he quedado. Bueno yo me llamo rubia, pero en realidad, verdad de la buena, soy castaña clara. Pero esto es un secreto.
Fui una niña muy muy muy buena, muy tímida y muy despierta y activa, me pasaba el día riendo y haciendo cosas. De tan buena, tonta. Me plantaron gafas a los 5 años y de mayor quería ser pintora. Sigo más o menos igual.
Fui una adolescente muy estudiosa, muy pasional, muy inquieta, muy locuela pero también muy reflexiva, convencida de que el mundo se puede cambiar y enamorada de Los Planetas. Seguía siendo tímida y la cercanía del chico que me gustaba en un radio de 10 metros me ponía roja como un tomate. Llevaba aparato y gracias a dios me puse lentillas. Vestía grunge con ropa de mi padre y tan feliz, oye. Lo de la rojez facial yo creo que ha acentuado.
Los años de los 20 a los 25 fueron complicados, bastante oscuros pero poco a poco se fueron cerrando los desastres que inicié. No me sale ni un chiste de esta etapa. De esta época he aprendido muchísimo, sobre todo a valorar las cosas buenas. Jamás he vuelto a salir tanto como en esa época.
A partir de los 25 fue todo en ascenso y los 28 han sido sin duda uno de los mejores años de mi vida
Y ya, no os voy a contar todo lo sucedido en estos últimos 29 años. Haciendo recuento, echando la vista atrás, creo que he sido muy feliz y que he tenido mucha suerte. He trabajado duro pero he tenido la suerte de conseguir frutos de ese esfuerzo. He pasado malas épocas, he andado muy muy perdida por temporadas pero siempre he terminado encontrando una salida. A veces pienso que me gustaría enseñarle a la Pequeña Desorden cuando tenía 20 años la Pequeña Desorden que soy ahora diez años más tarde. Sé que me hubiera aliviado un montón y hubiera estado más tranquila y orgullosa de mí misma sabiendo que realmente iba a conseguir una vida semejante a la que deseaba. Pero la verdad es que también creo que sin esa angustia y desazón no habría luchado tercamente como lo hice. Creo que la Pequeña Desorden adolescente estaría orgullosa de la Pequeña Desorden adulta y eso es un gran premio, una enorme satisfación.

Gracias a todos por ayudarme a construir todo esto y por estar aquí.,
A mi Lobito, a mi Acandemor, a mi AlmadeCantaro, a mi Zin, y a tod@s a los que no he inventado un nombre secreto para este blog pero ellos saben quien son.
A mis padres y hermano.

viernes, 13 de junio de 2008

Pequeña Desorden en Futurama



Hoy he tenido que ir a una reunión con una empresa con la que mi asociación colabora. Disfraz: traje de chaqueta, la carpeta de los grandes eventos con nada (importante) dentro, maquilladita, peinadita, las gafas de intelectual, zapato de tacón y diez años más encima.
Me recibe el Director del Subárea de Gestión de la Organización de la Subdivisión de la Delegación Secundaria del Acandemor y su Puta Madre. Un puesto tan pomposo como inservible. Por supuesto sus apellidos también eran compuestos: Pepito de los Palotes-Santos del Bosque y Mindundín de Todos los Santos. Más que una tarjeta de visita este hombre necesita una pancarta. De atrezzo le acompaña su becario canijo, repeinado y miope, con acné adolescente pese a sus treinta primaveras y una nuez bailoteante en el cuello de la camisa. Iba además cargadísimo el pobre con miles de carpetas (inútiles, como luego se comprobó)) en los brazos.
Yo soy una humilde Psicóloga ajena al mundo de las Empresas, vivo en un mundo de Piruleta con restos de hippismo adolescente. No me van las Organizaciones, las jerarquias, toda esa burocracia y esos cargos me recuerdan a los títulos nobiliarios de la época franquista. Además ese tipo de hombre patético que va de macho seductor me da bastante grima. Me recuerdan tanto tantísimo a Zapp Branigan, el Capitán de la Serie Futurama y su becario al extraterrestre Kiff. Se acerca el Zapp Branigan español y lo primero que me da (aparte de repelús) es su tarjeta, esto es: cuando yo extiendo mi mano para estrecharla con la suya, este acto cordial no se produce sino que me encuentro con su tarjeta en la mano y una sonrisa “seductora” en su rostro . En un primer momento pienso que me he equivocado y es que me he encontrado con el RRPP de una discoteca que me da un flyer para que me pase después a tomar un chupito. No. Error.
Tras las presentaciones, inmediatamente me tutea y me dice haciendo ojitos: “ Pequeña, pasemos a mi despacho”. Le falta chasquear la lengua y pegarme un azotito en el culo. La escena sería perfecta si yo lo acompañase con una risa coquetuela y femenina y me llamase Peggy Sue. Pero no es así. Me pregunto si llevo algún mechero para quemar un sujetador a la salida como las feministas de los 70.
Somos tres en el despacho pero el becario es como un servil esclavo. Le falta descalzarnos y lavarnos los pies. Zapp Branigan de Todos los Santos sigue con su difuso juego de seducción. Me siento como si estuviese delante de un pavo real en época de celo, el varonil Zapp está convencido de que en breve caeré sucumbida y aturdida ante su irrestible encanto masculino. “No puedo resistirlo más, voy a cometer una locura, hazme tuya, hazme sentir mujer” y Macho Alfa dirá “Sí, nena”. Y mientras él sigue hablándome de fusiones, de actividades empresariales, de su increíble carrera profesional y de algo así como “"Estoy a punto de probar una nueva loción de afeitado, si pongo accidentalmente demasiado en mis manos, quizás podría frotarlo sobre ti" o eso es lo que dice su cara. La mía es igualita a la de una acelga asexuada . Me encantaría que se me escapase un bostezo porque me pica enormemente encontrarme con un ser tan bobo y prepotente pero no, la verdad es que este hombre distrae que es un gusto, es imposible tomarle en serio. Estoy segura de que sus compañeros se ríen de él. Se habrá llevado más de un corte por parte de sus compañeras. La lista de plantones con ligues tiene que ser infinita. Me le imagino bebiendo solo en la barra de un bar contándole aventuritas a su servil becario. Y me entra pena. Una pena que dura un segundo.
Y me voy a ahorrar los detalles de la reunión. Cuando me despedí y rehusé tomar un café con él, puso cara de “Nena, nena, piénsalo bien bien , pequeña , que estás perdiendo la oportunidad de tu vida” pero ahí quedó todo. Me volvió a dar otra tarjeta. El becario treintañero y canijo me acompañó a la puerta (a un metro escaso de la silla donde estaba sentada).
Y allí se quedó solo, seguramente pensando “ Nena, nena, nena, soy demasiado para ti”

lunes, 9 de junio de 2008

De trabajos y vocaciones

Hoy uno de esos días en que todo fluye despacio, tan despacio, tan despacio como mi ritmo de trabajo. No he hecho nada de provecho en mi curro: he visto a Amy Winehouse en el Rock en Río de Lisboa, he charlado con mis compañeras, he visto blogs, he escrito en algunos y poco más, he llegado cansada y sigo cansada. Hoy he venido porque había que venir pero vamos hubiera hecho lo mismo para mi trabajo en casa. Hoy mi nivel de rentabilidad para mis jefes es de -5, exactamente el mismo número de grados en el que se encuentran mis pies desde que he pisado un charco esta mañana.
Y sin embargo, quería escribir sobre trabajos.
El viernes pasado fui al Oftalmólogo. Nada, una tontería. Primero me vio el Óptico quien me informó que no es que vea mal por mi ojo sino porque tengo 1 dioptría y media más desde la última vez que me gradué y claro, las gafas y las lentillas que uso están casi de adorno. De aquí a llevar las gafas del Sr. Barragán o de Bartolo, un paso. Me viene fatal quedarme ciega para mi trabajo, la verdad. A ver como entiendo yo ahora la Lengua de Signos…
Yo quería escribir precisamente sobre el Óptico que me atendió. Era un hombre de mediana edad, no especialmente guapo, no especialmente llamativo, sin embargo había algo en él totalmente espectacular, algo que embelesa a cualquiera que le mire, ya sea hombre, mujer o niño y eran sus ojos: los ojos más bonitos que he visto jamás, de un color azul imposible, una expresión abrumadora... Era tanta la belleza de esos ojos… una mirada perfecta, anatómica y estéticamente.
No me parece casualidad que ese hombre sea Óptico. Estoy segura que fue tener esos ojos los que le hicieron inclinarse a estudiar Óptica y no Fisioterapia. Desde pequeño tuvo que escuchar esos comentarios acerca de sus ojos, tantas niñas suspirarían por una mirada suya, en el pueblo sería Paco “el Ojazos”, y su novia todas las mañanas le diría “Ojito de mi vida”… No sé, no me parece casualidad, tanta insistencia sobre tus ojos a lo largo de tu vida tiene que llevarte a querer estudiar más sobre pupilas y retinas o a comprobar diariamente que nadie, nadie, absolutamente nadie tiene un ojo tan perfecto como el tuyo. Espejito, espejito, tiene alguien los ojos más perfectos, azules y bonitos que yo? efectivamente ninguno de mis 25 pacientes de hoy.
(Todas estas reflexiones mientras me dilataba la retina, mientras clavaba su pupila azul en mi pupila no tan azul, que diría Becquer.)
Como tampoco me parece casualidad que la mujer más bella que conozco haya terminado trabajando de guía intérprete de personas sordociegas. Modelo de profesión, protagonista de campañas publicitarias de ropa MUY conocida y anuncios de televisión, mujer bellísima, atractiva y ultrafemenina, fue mi compañera de clase. Era excepcionalmente buena y con una gran vocación por ayudar a los colectivos en riesgo de exclusión social, sobre todo discapacitados. Mientras terminaba los estudios vivía gracias a sus trabajos de modelo. Un “dinero fácil”, efectivamente, sólo tenía que sonreir ante una cámara, bien pagados, no era como estar en la caja de un Mc Donalds, y sin embargo, los odiaba. Le parecían frívolos, absurdos. Ella prefería dedicarse a un campo donde se le valorase por dentro, no rodeada de gente que le alabase todo el tiempo por algo que ella había conseguido sin esfuerzo. Sin embargo, en los trabajos “no frívolos” todo el mundo se detenía en su apabullante exterior y le cerraban puertas. Era demasiado guapa. Si conseguía un logro profesional, siempre lo atribuían a su cara bonita. Lo pasó mal.
Ahora es feliz. Ha encontrado un trabajo que la llena. Está realmente solicitada. Vive de eso y ha abandonado el modelaje con toda la alegría del mundo. No sé. No me parece casualidad que el colectivo con el que trabaja sea de personas sordociegas. Ahora siente que demuestra lo bella que también es por dentro.

Y yo, después de leer todas estas películas que me monto, no me parece tampoco casualidad que sea psicóloga

Carta de Presentación


Señores meteorólogos,

Mi nombre es Pequeña Desorden. Habiendo tenido noticias del sector al que se dedican, adjunto les remito mi CurrículumVitae y el de mi lavadora Whirlpool, con el fin de entrar a formar parte de su entidad.
Como podrán comprobar en el mismo no tenemos ningún tipo de experiencia ni de estudios relacionados con el mundo del clima y la meteorología, pero dado el carácter excepcional de una de nuestras habilidades nos ponemos en contacto con Uds, sabiendo que la carencia de estudios o experiencia no será motivo para rechazar nuestra candidatura.
Muchos podrían considerarlo una maldición, pero dado nuestro talante optimista, nosotras lo consideramos un don en el pleno sentido de la palabra. Señores metereólogos, mi Whirlpool y yo somos capaces de convocar la lluvia. Olvídense de satélites y mapas climáticos, olvídense de sacar la Virgen o de bailar danzas. Simplemente déjenme poner una lavadora que inmediatamente conseguirán el junio más lluvioso de los últimos años. Mi lavadora y yo formamos tal equipo que tender una colada recién sacada de las entrañas de mi Whirlpool atrae la lluvia cual imán, independientemente de lo soleado que se prometa el día. Tenemos tal don que desde que comenzó la primavera no ha habido colada tendida que no se me haya empapado. Roza casi la magia cómo el día más soleado que pueda imaginar, tras tender la colada, se empieza a poner gris y feo y descarga toda esa lluvia que dicen que no cae. En el apartado de “Datos de Interés” de mi C.V, añadiría mi llamativa habilidad para secar calcetines y ropa interior con el secador de pelo en tiempo record. De Whirlpool, resaltaría su increíble capacidad para producir ruido cuando centrifuga, llegando a no saber si se trata de una lavadora o un BOEING 767. Sin embargo, les hago saber que el efecto de tal acción es prácticamente nulo: sacas la ropa tan empapada como si la sacases de un cubo de agua. En plata: que a Whirlpool se le va un poco la fuerza por la boca, para que me entiendan.
Ambas contamos con disponibilidad para viajar, así que podrían contar con nosotras para temas políticos- sociales tales como trasvases, sequías levantinas, etc.
Estaríamos encantadas de conocerles personalmente para ampliar cualquier tipo de información referente a nuestra trayectoria profesional o nuestras expectativas laborales. No les remitimos fotografías dado que tener un don de estas características conlleva cierta responsabilidades como el no tener ropa limpia con la que aparecer en la foto.

En espera de sus noticias, reciban un saludo

Whirlpool Pequeña Desorden


P.D. Sepan que quizás les pueda interesar un tercer miembro de este equipo: Lobito, un trabajador incansable increiblemente capacitado para destender todo lo tendido bajo la lluvia a toda velocidad. Da igual que sean las 4 de la mañana, Lobito se despertará por el ruido de la lluvia y recogerá la ropa tendida en un tiempo record mientras Whirlpool y Pequeña Desorden duermen a pierna suelta. Valorable su número de tacos por prenda destendida. Adjunto les remitimos C.V sin foto.

miércoles, 4 de junio de 2008

Regalo

Ayer escribí un mail que cualquiera que lo lea, pensará que estoy hecha polvo. En absoluto, simplemente quería escribir sobre los bajones que me dan mensualmente He estado a punto de borrarlo porque no transmitía nada de lo quería contar pero después de leer el comentario tan bonito que me ha dejado The Inner Girl , pues ahí que se queda (Un beso, guapa!). Ya escribiré sobre ese tema otro día.

Sé que escribo muy poco. Tengo muy poco tiempo, la verdad y además escribir desde el ordenador del curro no me inspira en absoluto.

Dentro de muy pocos días cumpliré 29 años. Llevo casi tres años con mi pareja, un año justito en mi curro, 4 meses viviendo en mi actual casita, hace 5 años y pico que acabé la carrera, casi 4 años desde que volví de Londres. Hay pocas cosas nuevas en mi vida cotidiana y sin embargo me siento como si me diesen un regalo nuevo cada día.
El lunes por la tarde, estuve de cañas con mi pareja, con Lobito. Casi toda nuestra conversación se centró en el futuro que queremos juntos, diseñando una vida, haciendo planes y proyectos, comprobando que coincidimos y que en los planes de uno siempre aparece el otro.

(Quiero pintar mi vida de los colores más brillantes que existan.)
Es curioso como se dan pasos, lo que significa avanzar en pareja y como es todo un proceso por el que se avanza despacio... Puede que muchos de las cosas que planeamos no se cumplan porque la vida nunca se sabe por donde va a tirar, es impredecible, pero lo importante para mí, es que Lobito, pase lo que pase, va a estar ahí y yo con él. Eso es lo que sus ojos me cuentan y como ya dije una vez, hay certezas que no se pueden obviar.

martes, 3 de junio de 2008

Regla

Y si de pronto, sin contar con nada, empiezas a llorar sin motivo, a lo rebelde (sin causa). Sin saber. Y lloras, lloras sin saber por qué, sin ganas, sin motivo, sin fuerzas, sin angustia, lloras porque te salen las lágrimas solas. Delante del espejo, recién duchada, una tristeza tan grande que dura un nanosegundo.

Una tristeza boba e infinita.

Y rapidamente, piensas : “Es la regla. El (Pequeño) desorden hormonal de todos los meses”

Esas lágrimas parece que cuentan menos.

Pero son de los mismos ojos.

martes, 27 de mayo de 2008

expectativas económicas

Detalles como que el Tesorero de la Asociación en la que trabajas te de 0,62 centimos para enviar una carta urgente certificada cuando su precio real es de 5, 28 euros es para ponerte a pensar en tus perspectivas salariales en dicho puesto de trabajo. ¿O no?
Vamos que la persona que se encarga de nuestros sueldos ve a Naranjito todavía por la Tele...

miércoles, 21 de mayo de 2008

Liada


Perdonad que escriba tan poco... ando extremadamente liada y sólo dispongo de ordenador en el trabajo... Sigo aquí, en la sombra, de voyeur miope, de mirona timida, siguiendo vuestros posts y movimientos, desorden (pequeña) al acecho, tras los visillos, tras la cerradura...

viernes, 9 de mayo de 2008

Charla y Viernes

Hoy daban una charla en el Hospital Gregorio Marañón y allá que me han mandado desde el curro para difundir luego el conocimiento alrededor de una fogata como girls-scouts.
Enseñanzas que ha obtenido Pequeña Desorden del día de hoy :

- El Hospital Gregorio Marañón no está en la parada de Metro Gregorio Marañón, por obvio que pueda parecer.
- Si no sabes donde está el lugar donde vas, pregunta a un mínimo de tres personas pues con toda probabilidad, dos de ellas te mandarán a direcciones totalmente opuestas. La tercera a la que preguntes es la que decidirá tus pasos. Una señora me ha indicado donde se encontraba el Gregorio Marañón y allá que he ido hasta que me he cansado de andar, he preguntado a otra señora y me ha mandado exactamente al punto del que yo había partido originariamente. Deduzco que la primera señora me debió entender: “Perdone, ¿dónde se encuentran las antípodas del Gregorio Marañón?”
- El laberinto del Minotauro inspiró la construcción de todos los Hospitales modernos. He dado más vueltas que un hámster en una jaula.

Iba a escribir algo más largo y elaborado pero es viernes, me quedan exactamente 12 minutos para salir y lo dejo ya. Que paséis un buen fin de semana.

De propina, cancioncilla chula para empezar el finde
con un título apropiadísimo

jueves, 8 de mayo de 2008

Locura y maldad

Escribes en tu blog que estás de bajón e inmediatamente toda la gente que te conoce y te lee, te llama preguntándote cómo estás. Bien, estoy bien. Llevo unos días que entre unas cosas y otras me he quedado un poco bajita, pero estoy muy bien, DE VERDAD. Es más, podría decir que no puedo estar mejor.

Otra cosa.
Hoy me ha enviado una amiga un artículo de
EL PAÍS deAlberto Fernández Liria que no puedo dejar de pegar el enlace aquí. Es curioso ese miedo que tenemos a aceptar la maldad humana: cualquier acto perverso lo atribuimos a una enfermedad mental, negamos que cuando un individuo es capaz de cometer tales acciones esté en su sano juicio . Supongo que vivir en la falsa creencia de que el ser humano es bueno por naturaleza garantiza la supervivencia de la especie y nos hace sentir la seguridad de nunca podremos hacer o sufrir algo así. Es curioso.


miércoles, 7 de mayo de 2008

Mellon Collie and the Infinite Sadness

Siempre he dicho que mis canciones preferidas suelen ser alegres pero con un puntito melancólico que sólo yo oigo. Canciones polivalentes: si estoy alegre me animan, si estoy triste, me acarician. Tengo miles de ejemplos, me viene ahora a la cabeza ahora:

- “Common People” y “Like a Friend”, ambas de Pulp,
-“The End has no end” de los Strokes,
-“The 15th” y “Emerge” de Fisherspooner,
- “High and Dry” de Radiohead,
-“Desorden” de Los Planetas, -
-“Never let me down” de Depeche Mode,
-“Galapogos” de Smashing Pumpkinds
- y mil más…
La cancioncilla tan de moda ahora “Young Folks” de Peter Bjorn (reina de los politonos y de la cabecera de la Serie “Cuestión de Sexo”) me encanta, pero aunque me incite a bailar, también me parece que tiene un tono melancólico de fondo, de verdades dichas a medias y despedidas. Y es el tono que llevo en el movil (siento ser así de hortera) y este no suena. Definitivamente, ese “Young Folks” es una canción triste.


Y hoy que vuelvo a estar de bajón, más que nunca.

miércoles, 30 de abril de 2008

Sedoso asqueroso

Perdonad el post de ayer. Estaba un poco de bajón. Hoy ya estoy bien, animada como siempre. Además, cómo no voy a estarlo ante la maravillosa perspectiva de un super puente de 4 días…
Hace unos días se me acerca el Gran Dodo con su sonrisilla desdentada (“es lo que tiene tener 8 años” según sus palabras) y me dice que tiene un regalo para mí. Los regalos de Dodo desde la óptica de un adulto son cuestionables pero yo los valoro muchísimo porque sé que para él son un tesoro.
Regalos que me ha hecho Dodo hasta la fecha:


- Palillos del restaurante chino (usados, mordidos)
- Calendario del mismo restaurante chino.
- Cártel con el nombre y foto de un barbudo dirigente político (es lo que tiene que su madre sea militante de ese partido).
- Pinza de la ropa decorada por él mismo.
- Llavero promocional de una conocida marca de salchichas.

Y el otro día me llega y me dice “toma, para ti” y me da una cajita de cartón. Dentro había unas hojitas y GUSANOS DE SEDA. Y lo siento, sé que me vais a criticar, no reaccioné bien , pero no pude, fue superior a mis fuerzas. ME DAN UN ASCO ESPANTOSO. No entiendo por qué esos gusanos son especiales a otros si para mí están en la misma categoría asquerosa de “BICHOS” que engloba: cucarachas, moscas, polillas, larvas, lombrices y ascos varios.
Después de mi grito de asco, era ya difícil disimular con un “ay, gracias Dodo, que ilusión me hace” y lo intenté, que conste, pero el Gran Dodo no se lo tragó. Le dije que me daba mucha pena pero no me los podía llevar porque vivo en la ciudad y no hay árboles de morera para alimentarlos.( FALSA, FALSA) Dodo volvió a insistir “pero si son preciosos, mira que suaves, tócalos”. Yo no toco ni bajo tortura un gusano y me da un repelús importante ver a un niño tocando uno de esos. Lo siento, no me gustaban ni cuando era pequeña, por poco me muero el día que un compañero mío de clase se comió uno y me dijo que sabía igual que los “gusanitos” ( esas bolitas de maiz horneados de RISI)
“Jo, es que mi madre me ha dicho que te los dé que si no los voy a tener que tirar”
Insiste Dodo con sus ojos de Bambi. “Que jodía tu madre” pienso. Bueno, pues me los llevo, no te preocupes. En cuanto terminó la clase y me marché, al pasar por una papelera los tiré, sin asomo de arrepentimiento. Lo siento. Me gustaría sentir algo de pena, pero nada, como una piedra. No quiero ni puedo sentirme culpable por haber tirado unos gusanos a la basura por muchos ojos de Bambi que me miren.
Ahora TODOS los santos días Dodo me pregunta cómo están los gusanitos y yo no me atrevo a decirle que los tiré en una papelera con caja incluida. No sé cómo salir de mi mentira. Ya le contado que han hecho capullo (y aquí la única capullo soy yo) y que dentro de poco saldrán unas mariposas preciosas.


Si hay algo que me dé verdadero asco en este mundo, más que los gusanos de seda, son las mariposas de los ídem.


Y ay, buscando fotos para ilustrar esto he metido en el flickr la entrada "gusanos de seda" y me muero con sólo lo que se ve por ahí. Nada, pongo otra foto que me mola aunque no tenga nada que ver con lo que hablo hoy. Ay, y que en paz descansen esos bichos que más descanso yo.

martes, 29 de abril de 2008

triciclo

Una vez siendo muy pequeña, de 3 ó 4 años, cogí mi triciclo y empecé a correr. Me acuerdo perfectamente del aire en mi cara, mover con fuerza las piernas en los pedales, alejándome en cada pedalada, apartarme el pelo rubio de la cara. Dejé atrás a mis padres, y seguí corriendo, recuerdo aún siendo tan pequeña como corría, corrí con todas mis fuerzas, me quería ir lejos, a ver qué había, a ver qué pasaba…Mi padre me alcanzó y me llevé un buen azote en el culo, pero el veneno ya había entrado en mis venas. De niña también me daban esas ventoleras, cuando me venía mi madre a buscar al cole, yo ya me había ido porque quería volver sola a casa. Siempre me caían unas broncas importantes y dejé de hacerlo por ese motivo pero recuerdo fantasear con el irme muy, muy lejos. En la adolescencia, lejos del control paterno, retomé mi hábito. Me gustaba callejear yo sola, sin rumbo, ir por lugares donde nunca hubiese estado. Cuando me invadía la angustia, me marchaba yo sola, sin dar explicaciones a nadie, en lugares donde nadie me conocía, me sentía invisible, era como si pudiese desaparecer, como si me disipase en el aire. En mi adolescencia, muchas veces soñaba con coger un tren y marcharme muy muy lejos, sin saber a dónde, el lugar era lo de menos, era un lugar donde me encontraría. No era huir, no. Era encontrarme en otro lugar, poder ser otra yo en otro sitio porque aquí me sentía actuando en una vida de mentira. Estaba segura que la Pequeña Desorden sería más auténtica en otro lugar, un sitio donde los sueños se podrían cumplir. Me sentía ensayando para el gran papel que me esperaba: el de protagonista de mi vida, no mera observadora. A veces la angustia se me atrapaba al pecho, una especie de insatisfacción enorme, inabarcable, ganas de llorar que se aferraban a mi garganta, aunque todo estuviese bien, aunque yo no estuviese triste. Sólo quería empezar de nuevo en otro lugar y borrar todo lo que llevaba hecho. Y marchaba, desaparecía unas horas. Era más importante mi ausencia en el lugar donde solía estar que al sitio que realmente iba.
Con 25 años me marché a Londres sin billete de vuelta. Allí me sentí sola, realmente sola. Fue una época de mi vida muy intensa, buena y mala a la vez. Recuerdo salir del trabajo de camarera en un pub, y estar lloviendo y yo estar agotada y montarme en el metro y no conocer a nadie, y sentirme vacía y llena al mismo tiempo. Regresé sin curarme. Comprendí que la ciudad es la que llevas contigo dentro, da igual al sitio que vayas.
Soy una persona muy entusiasta, muy alegre. Sin embargo, hay veces que la insatisfacción me llena, que quiero avanzar más deprisa de lo que mis manos pueden alcanzar y me frustra. Mucha gente que me conoce me ha dicho que mi problema es que lo quiero todo YA. Y yo me pregunto por qué no puede ser así.
Todavía me asaltan esos momentos de angustia y tengo ganas de coger mi triciclo y marcharme lejos a hacer borrón y cuenta nueva. Ver que pasa. Ayer salí de clase con Dodo y la tarde amenazaba lluvia, y sentí por un instante ganas de volver a ser invisible y marcharme lejos. Pero duró poco, unos instantes, pues cada vez se parece más mi vida a lo siempre he buscado y ahora no quiero dejar nada atrás. Por primera vez en mi vida me gusta lo que tengo y lo que soy. Por primera vez en mi vida me daría pena dejar todo el camino que llevo andado y todo lo que he conseguido. No me siento actriz secundaria. Ya no tengo que huir.

lunes, 28 de abril de 2008

Chicas bombón II

Yo siempre llego a la música con un par de años de retraso como mínimo. Por eso si alguien lee esto que no se lleve las manos a la cabeza, porque yo funciono así. Ayer mientras tomaba un café en un bar de la Latina, descubrí a los Doves. Hoy nada más llegar al curro me he descargado todo lo que mi ordenador-carraca me permite y aquí estoy, totalmente fascinada.
Pero mi idea de escribir hoy no era esto. Tras leer los comentarios de mi post anterior me he dado cuenta de que no me expliqué bien. No me refería no coger un bombón por miedo a engordar, no. Ninguna en mi curro sigue dieta y todas sabemos que comernos un bombón no es “la caída al infierno” Yo creo más bien que se trata de un comportamiento social que se da entre grupos de mujeres. Ninguna coge un bombón de más, queremos ser la compañera perfecta. Es como una exhibición (boba) de autodominio, de compañerismo, de autocontrol. Cuando una ya se atreve a coger el bombón deseado, lo dice públicamente y con miedo a pasarse. Estoy segura de que si cada una hubiese estado sola frente a esa caja de bombones, la situación sería distinta. Es peor incluso que el miedo a engordar, esa rectitud estricta (estúpida), esa afán de perfección.


Pero tampoco voy a negar lo obvio. Resulta triste comprobar que es difícil escapar de la presión social hacia un cuerpo perfecto. El bombardeo publicitario por un cuerpo 10, la presión mediática y social deja a su paso miles de victimas. Las mujeres nos descuartizamos frente a un espejo. No vemos un conjunto, un cuerpo pleno de mujer joven o madura con capacidad para recibir y dar placer sino patas de gallo, arrugas, papadas, labios finos, tetas pequeñas o caídas, piernas celulíticas, imperfecciones y puntos negros, vello no deseado. De pronto salen anuncios que te hacen que te percates de partes de tu cuerpo que jamás hubieras pensado que pudieran ser mejoradas. Todos los años por estas fechas empieza la campaña publicitaria de la “lucha contra la celulítis”, “vence la celulitis”, cuando es una guerra perdida de antemano. La celulitis no se erradica, señoras, pero las campañas son cada vez más salvajes y más intrusivas. Muslos de barbie, caderas de niñas en mujeres de 40 años.
Leí no sé dónde que la celulitis es un invento nuevo, que nuestras abuelas (y abuelos) jamás vieron un problema en las carnes de sus muslos, que hace 40 años se denominaba “piel de la mujer madura” lo que es ahora celulitis y es algo que posee el 85% de las féminas, algo inherente al cuerpo femenino independientemente de su grasa corporal o su edad. También leí que el 85% de las mujeres acaban deprimidas tras leer una revista de moda y ver fotos (retocadas) de modelos estupendas, jóvenes y tersas. Nos han vendido un ideal de belleza inalcanzable haciéndonos creer que alcanzaremos la eterna juventud untándonos de potingues. Creando una insatisfacción eterna requeriremos siempre más y más productos que nos prometen lo imposible y que queremos creer a toda costa. Y mujeres que dejan de comer, como dejarían de respirar o de follar y/o hacer el amor si eso les garantizase perder unos kilos.
Cuando me miro al espejo desnuda, descubro que mi cuerpo ha cambiado. Sigo siendo delgada pero en dos años he perdido juventud en mi cuerpo. Puedo seguir usando la misma ropa pero ya no me queda igual. Estoy más mayor, tengo cuerpo de mujer pero sé que está en mis ojos y no en mis muslos el amor por mi cuerpo, en su capacidad para recibir caricias. Ir más allá de la pupila que me ha educado la sociedad para percatarse de varices, celulitis, redondeces, flacidez y ser capaz de fijarme en el conjunto de una mujer sana y fuerte con capacidad para dar calor y grandes abrazos, y para disfrutar y gozarlo, de sentir placer y dolor, y con posibilidad de llevar, cuando yo lo decida, una vida dentro.

Estoy lejos de la perfección de las revistas, pero soy real, muy real, estoy sana. Como porque soy un ser vivo, porque lo necesito y porque es un placer, igual que el hacer el amor, y porque quiero disfrutar de todo lo que mi cuerpo quiere darme. Soy bella porque yo me veo así y así me verán los que me quieren. Que mi cuerpo soy yo y según los mensajes que le envie así me querré.

(este bombón que ahora me como va para Uds.)

jueves, 24 de abril de 2008

Chicas bombón

En mi trabajo somos 5 chicas con edades comprendidas entre los 28 y los 32 años. Todas tenemos estudios superiores, post grados y masters. Tenemos un gran compromiso con la causa con la que trabajamos y en general con todas las injusticias sociales. Todas trabajamos en esto por vocación, no por dinero (es obvio si ves las nóminas). Somos muy trabajadoras, exigentes con la labor que desempeñamos, y muy perfeccionistas. Antes de poder dedicarnos a lo que habíamos estudiado hemos pasado por trabajos muy mal pagados, precarios, alienantes. Todas estamos independizadas y nos cuesta pagar el alquiler y los recibos del gas. Nos costó llegar a ser mileuristas. Somos profesionales en el campo de la psicología tanto clínica como social. Nos volcamos al máximo en todas las áreas de nuestra vida. Todas anhelamos ser perfectas en todo. Todas tenemos una vida sentimental y social satisfactoria y la dedicamos un gran tiempo y cuidado porque queremos ser la compañera-amante-amiga perfecta.Ninguna, aunque alguna quisiera, podemos permitirnos tener hijos. Todas somos delgadas o muy delgadas. La mayoría se ha comprado antes de los treinta una crema antiarrugas o una crema anticelulítica. A todas nos encantan los dulces. Casi todas mis amigas fuera de mi trabajo también son así.

Algo no marcha bien en esta generación de mujeres jóvenes, si nos regalan una caja de bombones deliciosa el jueves pasado y hoy, una semana después, está casi entera. Todos los bombones comidos lo han sido tras una justificación verbal pública o excusa y con dosis de remordimiento considerable.
Yo me pregunto si en una empresa u organización formada por 5 hombres con nuestras características personales quedaría algún bombón dos horas más tarde de haber sido abierta la caja.

No sé si me explico.

martes, 22 de abril de 2008

notición


Estoy hasta arriba de trabajo y no tengo ni un minutito para escribir pero esto no puedo dejar de comunicarlo:



¡¡¡¡Me han subido el sueldo!!!!!!



miércoles, 16 de abril de 2008

Cumpleaños

Hoy 16 de Abril, alguien muy especial para mí cumple 24 años. Ya es un hombre, aunque yo siempre le veré como un niño, siempre será mi hermano pequeño. En estos 24 años, no hemos hablado tanto como me hubiera gustado pero también sé que muchas veces con una sola mirada nos hemos entendido. No te gusta perderte con palabras, eres un hombre de acción y de acciones. Y te admiro, Hermano Pequeño, gracias a ti he aprendido a ser más generosa, más humilde. No quiero ni pensar en la criatura insoportable y egocentrica que hubiese sido si tú no llegas a pasarte por aquí. Me has enseñado muchas cosas y del modo como de verdad se aprende: sin lecciones, sin sermones, sin palabras: viéndolo yo solita. Gracias por esos abrazos fugaces en el momento justo, gracias por tu apoyo incondicional, gracias por no juzgarme. Si tuviera que definirte en tres palabras diría de ti que eres la persona más noble que conozco, un hombre sencillo y libre.
Gracias por estar ahí, gracias por existir.
Te quiero.

Muchas felicidades

lunes, 14 de abril de 2008

Ilegal

Hoy no pensaba escribir nada dada la cantidad de trabajo que tengo y lo poco inspirada que estoy los lunes, pero cuando uno se encuentra con post como los de Coliflor (antes Caracol), no puede evitar colgar aquí el enlace. Copiando uno de los comentarios que le han hecho: definitivamente algo está fallando en en este mundo para que haya quien sea capaz de arriesgar su vida y de perderla para salir de su lugar de origen en busca de un (hipotético) futuro mejor.

jueves, 10 de abril de 2008

La sin sueño

Cuando yo era pequeña, me costaba mucho dormir por la noche. Nunca tenía sueño. Mi padre me llamaba así: “la sin sueño”. Debía ser muy pesada, ahora lo veo, y entiendo el suplicio que debe ser a veces ser padre cuando a las 3 de la mañana te llama tu pequeñajo con los ojos como platos y con ganas de chachara, teniendo tú que madrugar para currar al día siguiente. Me pasaba las noches llamando a mamaaaaaaaa, y la pobre mujer venía a mi cama. “No tengo sueño”,”bueno, pues cierra los ojitos y ponte a pensar en lo que has hecho durante el día”. “Tengo sed” “Cariño, ya llevas tres vasos de agua. Puedes aguantar ya sin beber. Cierra los ojitos y ponte a pensar en lo que vas a hacer mañana”. “Me hago pis”(lógico después de tres vasos) “pues, venga, levántate, haz pis y en la cama te pones a pensar en lo que vas a hacer mañana”.
La verdad es que esta terapia de reestructuración cognitiva de mi madre la sigo utilizando en la actualidad en las rarísimas ocasiones que no pillo el sueño, que parece que estoy recuperando todo lo que no dormí de niña. Si no me duermo, me pongo a pensar en todo lo que tengo que hacer al día siguiente y ante el agobio prefiero caer en la inconsciencia y me quedo sopa.
Mi madre para solucionar el problema de su “Pequeña la sin sueño”, probó todos los remedios que se le ocurrieron a ella y a todas sus vecinas en esas reuniones de equipo que hacen todas las madres donde dan soluciones para educar a los hijos de las demás sin saber que hacer con los suyos propios. Al final, la solución a mi insomnio infantil lo encontré yo solita. Tenía una especie de mantita de raso de cuando era bebé que era muuuuuuyyyy suave. Al frotarlo hacía un ruidito, “pichí-pichí” y entre el ruidito y lo suave que era, me quedaba dormida. Lo llamé así:“pichí-pichí” y no podía dormir si no era abrazada a ese trapucho, pegada mi carita a él. No podía ir a ninguna parte sin mi pichí-pichí y porque la Conferencia Episcopal no se lo permitió pero mi madre tuvo intenciones de beatificarlo porque su Pequeña“la sin sueño” dormía las noches de un tirón gracias a él.
Hoy no tenía intención de escribir porque estoy muy liada pero me ha llamado mi madre y me ha contado que ha encontrado mi pichí-pichí en las entrañas de un armario-trastero-agujeronegro que tienen en casa. Me hace gracia que Pichí-Pichí en mi recuerdo es una manta enorme, suave y preciosa (claro yo tenía 3 ó 4 años) pero en realidad Pichí-pichí es un trapillo cutre y deshilachado muy pequeño que da bastante asquito el pobre.
Me pregunto si ahora Lobito es quien cumple las funciones de Pichí-Pichí…

lunes, 7 de abril de 2008

Un día perfecto

Ayer fue perfecto. Empezó con un desayuno completo, sentados los dos (todo un lujo),. Con lo rico que me sale a mí el café. Después de la mano, nos fuimos Lobito y yo al Centro. Qué maravilla de día ayer, paseando por un Madrid soleado y primaveral con Lobito, haciendo fotos y más fotos. Estoy deseando revelarlas, a ver qué ha salido. Que buena intención hay mucha, pero técnica la justa. Siempre he sido cursi e intelectual, un hombre me seduce a partes iguales por su inteligencia y por su físico, por eso cuando el Lobito me mira a los ojos (con sus ojazos) y con su voz (tan grave, tan masculina) y me empieza a dar clases magistrales de perspectivas, puntos de fuerza y de fuga , técnicas fotográfica , ay…, me empiezo a poner romántica y tontorrona , también a partes iguales y dejo de ver fotos y cámaras, diafragmas y objetivos que se abren y se cierran, la pequeña Desorden se vuelve básica y sólo le sale la frase “Hazme tuya” (y no suele ser el momento). Ay, es que me pone, qué le vamos a hacer, cuando se pone tan serio, tan técnico. Debo tener algún complejo por ahí no resuelto con algún profe en mi infancia, para encontrar erótico-seductor este rollito de profe-alumna.
Después de la sesión fotográfica del Rastro, estuvimos por la Latina cañeando. Bocata de tortilla para comer y después nos bajamos al Calderón. Yo no soy nada de Fútbol pero ayer apetecía: había un ambiente festivo y soleado de fiestita y teníamos un abono libre. Además me encanta ir con el Lobito por como lo disfruta. Yo no siento los colores, la verdad, me da bastante lo mismo si ganan unos u otros pero me encanta ir al campo en días así. Yo disfruto los partidos como un niño pequeño: no me entero de casi nada pero me da mucha alegría si ganan los “míos” o bueno, los que me ha dicho Lobito que son los “nuestros”. Me enfada mucho que hagan faltas o perdiendo el tiempo. Asumo que jamás entenderé un fuera de juego y me cuesta también entender que las jugadas no se repiten si te las has perdido. Tampoco entiendo el “qué bien hemos jugado” o el “merecíamos ganar” porque que yo sepa, allí solo están jugando once, yo no he tocado el balón. Por cierto, 6-3. Siempre que voy a ver al Atleti al campo, gana. No lo voy a decir muy alto, porque me terminan plantando el traje del erizo rojiblanco, menuda es la afición colchonera. Hice un carrete entero de fotos y que conste que me corté, que yo voy de analógico no de digital y cuando lo lleve a revelar, no creo que me guste ver, pasada la euforia del momento, 40 fotos de aficionados rojiblancos. Creo que puede estar bien: Una serie de fotos de fútbol de alguien que no le gusta el fútbol. Tengo ganas sobre todo de ver una que hice a los Ultras colgando una pancarta gigante: cerré mucho el encuadre y bueno, esperé el momento en que los del principio ya la habían colgado y los del final estaban aún tendiéndola.
Después del partido, nos subimos otra vez a la Latina, con más ambiente que nunca y nos tomamos unas cervecitas. Nos volvimos a casa justo para ver “Aída” desde nuestro Klippam (tan incómodo).
Y yo me pregunto, cómo se puede ser tan feliz con tan poco.

(foto sacada de flickr.com-autor: JuanJe)



viernes, 4 de abril de 2008

Odisea IKEA

Por fín!!! Lobito y yo ya tenemos sofá para retozar. Modelo Klippam de una conocida marca sueca. Baratísimo y taaaan mono… tan blanquito, tan de diseño sueco, tan de “liberales-profesionales-guapos-solteros-gafasdepasta- sinhijos”. Vamos, como el 95% de los hogares españoles de jóvenes entre 25 y 35 años. Luego unos cojines alegres, una mesita blanquita, unas lamparitas y voila!!! Ya tenemos decorado el minisalón!!
Tras la experiencia vivida ayer con el sofa, le dije a Lobito que tenía que escribir un post. Lobito me sugirió el título “IKEA ME PUTEA”, pero no lo veo apropiado para la línea editorial de mi blog, que yo voy más en la línea preciosista o cursi, así que se ha quedado en ODISEA IKEA que también rima y pega más con mis ínfulas literatas. También se barajó IKEA ME MAREA y KLIPPAM, UN SOFÁ SUECO pero no me parecieron títulos con los que pasar a la posteridad.
Lobito y Pequeña Desorden, jóvenes-liberales- etc.etc., buscaban un sofá con tres B´s: Bueno, Bonito y Barato. También tenía que ser Pequeñito porque no querían tener que pronunciar nunca la frase “o el sofá o yo” en el minisalón de su minipiso. Decidieron acercarse a esos almacenes suecos que no conoce nadie y allí se encontraron con las 914.516 parejas con las que comparten el secreto (ni una más , ni una menos). Se armaron de metros de papel para medir TODOS los muebles suecos, miles de lápices diminutos (ideales para su minicasa) y de papel para apuntar (bueno, tengo que hacer una precisión: eso de coger todos los lápices gratuitos es más cosa de Pequeña Desorden que de Lobito. Algún día hablaré de su obsesión IKEA-lapicera). Probaron TODOS los sofás, pronunciaron nombres suecos como si de su lengua materna se tratara y el Modelo Klippam en su versión Natural les sedujo. En la cola dispuestos a pagar con su Family IKEA Card (¿cómo que Family? Que nosotros somos jóvenes- liberales-sinhijos-etc-etc…! Lo que no logra mi abuela con esta pareja, lo logra IKEA!!), en la cola, a Lobito y P.Desorden les entran las dudas: ¿entrará en el coche? (nota: El coche de L.y P.Desorden no es precisamente un 4x4, es un minicochecito, tan cuco como su minipisito.). Pagan, miran un momento las galletas suecas (que son las 9 y media de la noche y tienen hambre) y se dirigen al parking. Nada más ver el miniauto ya lo saben: ahí no entra el Klippam ni aunque se quede en Klip y se coman el Pam. Reclinan todo lo reclinable, bajan ventanillas, meten tripa y ahí no entra ni un cojín sueco. Comodín de la llamada, como dice Lobito, llaman a Lobo Mayor (Padre de Lobito) con su coche de Padre-de-Familia y le esperan en el Parking. “No os mováis” les dice “que eso es muy grande”. Hombre, la verdad es que con este SUPERKLIPPAM, muy lejos no me voy a ir.
Llega Lobo-padre con coche de padre y nada más verlo, que no, que ahí tampoco cabe. La frase esperada: “Pero hombre, pero como pensabais meter ese en el miniauto?”,Sí, visto así, de pie en el parking es fácil hacerse esa pregunta, pero es que dentro del IKEA, SUPERKLIPPAM era un sofacito timido y coqueto... . A Pequeña Desorden le entran las dudas ya de sí cabrá en el minisalón, que desde que ha salido del IKEA esa Klippam no ha parado de crecer, que cada vez parece más grande, que parece que necesitaba luz del sol para explayarse, que ha pasado de ser un sofacito tan rico a ser un KLIPPAM gigantesco inabarcable. Pero se calla, que Pequeña Desorden es muy discreta y ve que no es momento de sugerir nada en el parking del IKEA. Ven que hay mucha gente que presta los servicios de su furgoneta y hace portes. Precios negociables. La negociación no es compatible con un KLIPPAM gigante. En dos minutos tienen Lobito y P.Desorden su KLIPPAM metido en una furgoneta corriendo a toda velocidad por la carretera rumbo a su minicasita. “¿Pero no tendríamos que ir nosotros delante de él para indicarle el camino?” Siguen a una furgoneta por toda la M30 hacia su casa . Pequeña Desorden va sumando mentalmente lo que les va costar el KLIPPAM: X euros de su precio+ X abusivos euros de su porte suicida+ 300euros de multa por exceso de velocidad. “Y si se lo lleva, qué hacemos?” Lobito y P.Desorden sudan ante esta perspectiva. Imagínate perseguir una furgoneta que lleva tu sofá a toda leche por la M30 … Explicale a un policia que una furgoneta que has visto en el parking del IKEA se ha llevado tu sofá... Dios, que viaje tan largo, tan largo como un KLIPPAM modelo natural…. Al fin llegan a casa, el furgonatero les deja el KLIPPAM en la calle y hala, a subirlo a casa. (nota del autor: Lobito y Pequeña Desorden viven en un mini 3º piso sin ascensor con miniescaleras de caracol). (2ª nota del autor: EL KLIPPLAM es más SUPERKLIPPAM que nunca, está explayado, exultante, infinito e inabarcable). Efectivamente lo subieron porque cuando Lobito y Pequeña Desorden están desesperados y se les mete algo entre ceja y ceja, te suben un KLIPPAM cada uno a donde haga falta. Eso sí, todos los lápices que P. Desorden se había guardado en los bolsillos, se dispersaron por todos los pisos. A Lobito le duele el cuello y P.Desorden se machacó un dedo. (El montaje merece otro post) Reposan en su Klippam, que ha vuelto a ser un sofacito tan cuco en el minisalón de su minipiso.