La mayor barrera
que condiciona la comunicación con un sordo
suele ser la actitud del resto
de la sociedad oyente ante lo desconocido.
Pero la sordera, en sí misma,
no impide la comunicación.
Con información.
Con sensibilización.
Con naturalidad.
Utilizando los medios técnicos
y humanos disponibles,
es posible.
Las personas sordas, pese a llevar audífonos,
no le oirán de la misma manera que un oyente.
Muchos no oyen nada. Muchos se comunican en Lengua de Signos.
Recuerde: Antes de la conversación.
- No hablarle nunca sin que esté mirando.- llamar su atención con un ligero toque o con una discreta seña antes de hablar.- Hablarle de frente, con la cara bien iluminada para facilitar la labiolectura.-Situarse a su altura (si se trata de un niño con mayor motivo)Durante la conversación
- Mientras se habla, no se puede mantener nada en los labios (un juguete, un boligrafo...), ni en la boca (un caramelo, chicle, comida...)
- Vocalizar bien, pero sin exagerar ni gritar. Hablar siempre con voz.
-Hablar con naturalidad. No hablar deprisa ni demasiado despacio.
-No hablar de modo rudimentario o en argot. No comunicarse con palabras sueltas.
-Si no entiende, repetir el mensaje. Construir la frase de otra forma más sencilla pero correcta y con palabras de significado similar.
-Ayudar a la comunicación, bien con gestos naturales, que le sirvan de apoyo, bien con alguna palabra escrita (si tiene edad suficiente).
- En conversaciones en grupo es necesario respetar los turnos entre lo interlocutores e indicar previamente quién va a intervenir.
Borremos las barreras.
Extraido del Dossier "Campaña de Detección Precoz de la sordera" FIAPAS