miércoles, 9 de julio de 2008

Captura en fotos

Hace muchos años fui a una casa de unos amigos a Barcelona. Bueno, en realidad eran los amigos de un amigo con el que fui a Barcelona. Ibamos a pasar cuatro días allí y él quería visitar a estoa amigos suyos. No me importó acompañarle. Era un matrimonio de niños bien, casados con veintipocos, con un puestazo de trabajo para la Comunitat, un cochazo, una hipoteca importante y muchas pulseritas Tous en la muñeca. Un mundo muy diferente al mío, yo con 22 recién cumplidos también, terminando una carrera, sin ninguna experiencia laboral de calidad, muchos pajaritos y sueños en la cabeza, con dos relaciones simultáneas y mal llevadas y con escasas perspectivas de poder independizarme o encontrar algún tipo de estabilidad. Sentados en el maravilloso salón de su casa “clásica pero tan cuca” (en palabras de la dueña), tomando café y escuchando como ellos hablaban de sus cosas, yo permanecí callada, cordial. Realmente no teníamos muchos temas de conversación en común y no me apetecía exhibirme como la amiga “madrileña-hippie-roja-antisistema-radical-feminista” que creo que era como ellos me podrían percibir, del mismo modo que yo sin conocerles apenas les había colgado toda una serie de etiquetas similares de signo opuesto. Y allí, entre cristales de Swarovski y muebles de estilo Luis XV, una Pequeña Desorden más desubicada que nunca y donde menos se lo esperaba, encontró algo de ella en esa casa. La chica, a la que llamaré Cuca, sacó un álbum de fotografías de su último viaje a Madrid para enseñárselas a mi amigo. Eran como 300 fotos de gente que no yo conocía y de paseos en plan guiri por los Madriles. Una de las fotos era de una escapada que hicieron al Retiro, Cuca y Cuco salían todo sonrientes y acarameladitos en las escaleras donde se sientan los músicos con timbales y bongos, encantados de parecer integrados en un ambiente tan jipi y liberal. Y justo al lado de la parejita cuca estaba sentado mi hermano. La última persona que pensaba ver al lado de esta gente. Aparecía mi hermano con un amigo, tan tranquilo, a su aire, ajeno totalmente a la parejita feliz que se fotografiaba a su lado y que de algún modo le cazaba para siempre. No se conocían absolutamente de nada y resultará con bastante probabilidad imposible que vuelvan a coincidir. Son estas casualidades de las que hablaba el otro día y que me fascinan. Pienso en la gente que conoceré, que me queda por conocer y me pregunto si habrá habido algún momento previo en nuestras vidas en las que hayamos coincidido sin saberlo y sin cámara que nos lo revele.
(Cuca y Cuco aún deben estar flipando por conocer a la hermana del chaval que les había estropeado la foto)
Hace unos días, escribiendo en el blog me pasó algo similar. Buscaba una foto en el flickr para ilustrar un increíble post que ha suscitado tantos comentarios entre mis lectores (en el momento que esto escribo, número total de comentarios: cero). Y viendo entre las cientos de miles de millones de fotos que hay, me encontré. Alguien me había hecho una foto sin yo saberlo y la había colgado. No se me ve bien, aunque estoy sola, pero soy yo, sin ningún tipo de duda. Y me fascina y me aterra al mismo tiempo porque a veces pienso que yo soy la única que veo, que soy invisible y que no puedo ser vista. Y sin embargo, no es así. Cómo serían los ojos que me miraron, por qué eligieron capturarme. Me siento la cazadora cazada. Es una foto bonita, muy bonita, de una total desconocida que da la casualidad que soy yo.

P.D. (este mensaje es para ti: gracias por la licencia. Ya sabes a que me refiero)

martes, 8 de julio de 2008

Sesión choni

Sólo estamos a martes y yo me siento como si hubiera estado currando cinco meses sin librar ni un solo día. Salgo de la cama, me ducho, me visto y me voy. Me miro en el espejo rápido antes de irme y me pregunto si no voy demasiado informal: llevo una camiseta rosa de Zara con un gran dibujo delante, unos pantalones vaqueros anchos extremadamente cómodos y sandalias.
A las 9:30 tengo sesión con una niña. Tiene catorce años y una pubertad difícil. Estoy sentada en mi despacho y llama a la puerta. Le digo que pase y entra la chavalita. Sorpresa para las dos: vamos vestidas exactamente igual.
La saco 15 años, tengo más del doble de su edad, soy su psicóloga y parezco una colega suya. O una vieja queriéndomelas dar de joven. Me siento como Shannen Doherty haciendo de Brenda en Sensación de Vivir. Me acuerdo de la madre de Amancio Ortega. Me falta un chicle en la boca y terminar cada frase con un "tíiia, sabes? mola mazo"

No sé las consecuencias terapéuticas que puede acarrear esto.

Necesito unas vacaciones YA.

Mater amantisima

Uno de los efectos colaterales de independizarme ha sido la mejora de mi relación con mis padres. Cuando vivía con ellos, discutía mucho, sobre todo con mi madre. Eran pequeños roces, menudencias, casi siempre por los mismos temas: comidas, limpiezas, salidas… sin embargo, eran constantes. Hace un año cuando vivía todavía con ellos, estaba realmente mal. Me afectaban muchísimo las discusiones, cerraba la puerta de casa e intentaba hacer un esfuerzo y cambiar la cara, pero a veces me resultaba muy difícil. Era sobre todo un sentimiento enorme de culpabilidad y de no estar haciendo las cosas bien. Una mezcla entre “esforzarme en hacer las cosas muy bien” y ser” la hija perfecta” y por otro lado, en querer vivir la vida a mi modo. Un batiburrillo importante en la cabeza. No era capaz de estar a gustito en casa, relajada, e intentaba pasar el menor tiempo posible allí. Dentro de las paredes de mi casa salía la peor Pequeña Desorden que podría haber. No debía ser fácil estar conmigo, fácil no lo debía poner precisamente. La verdad es que el 90% del tiempo sentía que si las cosas iban mal eran por mi culpa y me sentía, aún sabiendo que no era así, como si estuviese todo el día dando disgustos…

La cuestión es que cuando me fui, fue como una bocanada de aire fresco. Se alivió mucho la sensación de culpabilidad, crecí de golpe, me sentí dueña de mi vida, ya podía hacer lo que quisiera, que no era precisamente hacer el loco, sino ser responsable de mi vida sin tener que dar explicaciones. Suena paradójico pero para mí es una liberación encargarme de mis facturas, de mi alquiler, de mi ropa, de mi comida. Soy muchísimo más ordenada que cuando vivía con mis padres. Y sobre todo, más feliz. Y que conste que yo a mis padres les adoro, y me siento infinitamente querida por ellos. Pero ahora que me he ido, les entiendo un poco mejor. He necesito alejarme para encontrar a mi madre y también para encontrarme yo , respecto a ella. Ay, que complicadas me parecen las relaciones madre-hija y que difíciles las hacemos las psicólogas-hijas. Veremos cuando sea madre…

Sin embargo, no estoy curada del todo. Obviamente discuto infinitamente menos, nos vemos poco, una vez a la semana, aunque hablamos casi a diario por teléfono. La culpabilidad es un sentimiento que tengo ahí agazapado, feo, y parece que está esperando la mínima para saltar. Ayer un mini roce telefónico con mi madre, una frase mal dicha, sin pensarla y me siento fatal. Ya está la Culpa frotándose las patitas. Y lo peor de todo, es que no sé cuanta importancia le ha dado ella. A lo mejor yo me estoy comiendo la cabeza y ella está tan pancha.Me sacaba de quicio el intentar arreglar cosas que solo eran problemas en mi cabeza. Y hoy ando igual. Parece que no he avanzado nada...
En fin…

lunes, 7 de julio de 2008

Julito

Qué densidad, qué calor, qué hastio de día y qué pocas ganas de trabajar. Qué lunes tan costoso, pesado y soso , qué cansancio vital y existencial. Menos mal que hoy está flojillo el asunto porque no puedo con mi vida, con mi alma, ni con mi cuerpo. Qué ganas de playa, de Berlín, de Toledo y Madrid, de relax, de levantarme cuando el cuerpo me pida, de zumitos a la sombra, de cañitas al sol, de copas nocturnas, de fiesta, de cenas con los amigos, que ganas de Lobito, de no preocupación, de no pensar en problemas y entelequias ajenas, de desconectar, de no teclear ni una letra en ordenador, ni de hacer y deshacer informes, de no aguantar ni un orden, de no tener que ir para arriba y para abajo con el tupper de la comida, de no tener que echar horas de más gratuitamente…que ganas de darlo todo y entregarme al relax y al placer…

Necesito vacances, feiertage, tatil, vacanza, vakantie, wakacje, liburan, loma, ferias…
Esto es , VACACIONES en todos los idiomas posibles…

Julio, por dios, qué largo eres.

Orgullo

Esta fin de semana ha sido el Orgullo en Madrid. Una semana después que en el resto de España, no sé la razón. Para mí el Orgullo es, sin lugar a dudas, la mejor fiesta del año. Es como un Carnaval del Amor, todo colorido, música, luz y alegría. Todo el mundo se desinhibe, se besa, baila, ríe… bailamos, nos abrazamos, nos besamos, más de 10000 amigos al mismo tiempo… Me encantan las carrozas, los globos y banderas de colores(por cierto, los mismos aunque en otro orden que los de la bandera de la Paz), la música chochi, la música electrónica, las plumas, el confetti, los silbatos, los chicos tan guapos, las chicas tan guapas, que guapísimos que somos todos, que gran fiesta sin duda.
Sin embargo, creo que tampoco hay que olvidar, aparte de lo festivo, el motivo por el que nos estamos manifestando: Por la diversidad afectiva y sexual, por un mundo donde todos somos diferentes e iguales al mismo tiempo.

Y por supuesto, por la visibilidad lésbica.

El Orgullo lo único malo que tiene es lo rápido que se me pasa…

viernes, 4 de julio de 2008

Reflexiones varias de viernes por la tarde

Ignoro el número de habitantes que somos en el planeta. Los que somos en la actualidad y los que han sido, es decir, un número que englobe a todos los que ya no están , los que vivieron hace 6 mil años, los que se asomaron un momento a la vida y los que se quedaron más de 100 años. Sé que es un número desconocido pero finito, enorme pero exacto que nadie ni el estadista más erudito, conoce con exactitud. Quisiera saber cuántos individuos de esta gran plaga han pasado por aquí.

El porcentaje de habitantes con el que hemos tenido contacto es ínfimo. Dentro de ese porcentaje tan pequeño de la población total de la tierra está la gente que realmente conocemos, con la que hemos intercambiado más de 10 frases o hemos compartido alguna experiencia. Hoy no me voy a referir a la gente que hemos elegido, que nos rodea y nos ayuda a crear nuestra identidad. Hoy sólo pienso en la gente que no conozco, que me queda por conocer, la gente con la que tuve un fugaz encuentro compartiendo quizás un vagón de tren o una espera en una fila. Pienso en todas las historias vitales que me faltan por saber, que no sé si algún día conoceré. Pienso en las vidas que jamás descubriré y que quizás pasaron por mi lado. Pienso en las casualidades no percibidas, que nunca supimos , en los efectos mariposa que hacen que yo esté precisamente aquí, escribiendo esto y no en otro lado, rodeada de esta gente y no de otra. Pienso en todos los “y si…” y en los libros de “Elige tu propia aventura” de cuando era pequeña. Pienso en el hombre de gafas con mirada triste que se sienta delante de mí en el bus, en el adolescente patoso y frágil que me empuja sin querer al andar por la calle. Pienso en la mujer con el libro de Paul Auster que se encuentra tres vagones lejos de mí en el mismo tren y cuya cara jamás veré. Sé que es imposible pero creo que no hay vida que no merezca ser contada, quisiera restar el ínfimo número de vidas que conozco del enorme e indeterminado número de gente que existe y ha existido para saber con cuánto me quedo sin saber. Pienso en tantas vidas, para mí anónimas, bellas, injustas, grandes, pequeñas, ninguna anodina. Y creo firmemente que ninguna absolutamente ninguna sobra o falta, que todas han contribuido a que esto sea así, ni mejor ni peor, simplemente así. Con cada uno de nuestros pequeños actos por insignificantes que sean, todos sumados, hemos llegado hasta aquí.

Pienso en todas las cosas por las que me queda sorprenderme, maravillarme, emocionarme, conmocionarme. Esto es estar vivo porque no hay nada , nada absolutamente nada de lo que vivimos en los que estén implicados otros seres humanos.
Creo firmemente que Dios no existe, lo cual me hace creyente de algo. El cielo si existe está aquí, y con el infierno pasa lo mismo. No creo que exista un infierno peor que la incomunicación, el aislamiento, la injusticia o la discriminación. No creo que al morir todo haya acabado porque creo firmemente en que hemos dejado una huella, algo que esto sea así y no de otro modo.
Creo en nuestra increíble pequeñez, en nuestra maravillosa capacidad para crear. Si miras el trabajo de una hormiga realmente no es una gran cosa pero si lo ves desde su perspectiva, es como si fuera Dios. Si el cielo existe está aquí entre nosotros, en la comunicación, en el amor, en el arte, en las palabras, en el compartir experiencias...

A veces me maravilla, me desborda hasta los límites de mi pequeño ser la belleza de la vida. Me emociona, conmociona, me desborada, me deja patidifusa, obtusa y difusa tanta belleza. Pienso en las caricias, en los besos, en las palabras, en la sonrisa, pienso en todas las historias que me faltan por conocer, pienso en las fugaces chispas de emoción intensa que a todos nos une. Pienso en el talibán, en la neozeolandesa, en el peruano, en mí, en aquellos momentos que jamás compartiremos y que sin saber los unos de los otros, nos han unido.
Todos los que somos y hemos sido venimos del mismo sitio, de una misma célula y que, independientemente de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestro color de piel, todos somos uno, con una capacidad para sentir. Creo que todos los seres humanos, absolutamente todos hemos experimentado un sentimiento de orgasmo de vida, una sensación intensa de culmen, no necesariamente de felicidad, sino de desbordamiento de emociones en algún instante de nuestra vida y creo que es lo que nos hermana.

Vía Crucis en la Seguridad Social

La línea de mi blog nunca ha sido muy reivindicativa. Quizás con el tema “sordos y Sociedad” sí, pero la inmensa mayoría de mis entradas han sido referentes a mi vida personal y emocional. Sin embargo, hoy estoy tan molesta con algo que me ha pasado que no puedo dejar de escribirlo para quejarme.
Llevo desde Noviembre del 2007 con un problema dermatológico. No es incapacitante ni mortal pero sí extremadamente molesto. Remite de un día para otro por temporadas pero cuando vuelve es horrible. Llegué en Noviembre de 2007 al Médico de cabecera, me mandaron un tratamiento sin tener muy claro lo que era. Sin mirarme ni preguntar. El tratamiento no me hizo absolutamente nada. Es más, me empeoró. Vuelvo al médico de cabecera y el nuevo (la anterior está de baja) me manda otro tratamiento. Nadie me dice qué puede ser, ni una hipótesis, ni un triste esbozo de diagnóstico. Mejoro levemente pero no sé si es por el tratamiento o porque coincide con otra de esas mejorias espontáneas. Recaigo. Vuelvo otra vez en Enero. Pido que me miren que yo no soy médico y por mucho que se lo describa el picor, el dolor y el color, creo que lo debe ver. Nada. Le cuento el historial y me manda otra vez el tratamiento inicial, el que me empeoró. Me enfado y le digo que no me ha escuchado que ese medicamente me hizo mucho daño y me trajo además más problemas añadidos. Me marcho con la misma receta y sin haberme aclarado absolutamente nada. Vuelvo al mes siguiente peor que nunca. Le pido pruebas, que me envíe al especialista o que por lo menos que me mire. Me sugiere que quizás sea psicológico. Vamos, no me jodas. Ya está la típica pelota que le llega al psicólogo cuando el médico no sabe lo que es. Logro que me mire y me dice que efectivamente psicológico no es. Me mandan unas pruebas para descartar algo que, que es obvio que no es. Efectivamente las pruebas salen negativas: no son hongos, pero me vuelve a dar un tratamiento contra los hongos que obviamente no tomo. En Abril consigo que me manden a dos especialistas casi por imposición mía porque estoy fatal y eso no mejora ni remite y vuelve con más fuerza. Uno de los Especialistas me lo dan para finales de Junio y otro para Octubre del 2008. Aguanto como puedo hasta que llega la primera fecha. Voy al primero el pasado mes de Junio y el Dermatólogo me mira un poco pero no me dice nada. No saben lo que es y me mandan un jabón para pieles sensibles y otro medicamento para los hongos, que ya según las pruebas que me hicieron, sabemos que no tengo. Salgo desolada del médico. Ni me ha preguntado, me ha sentado en la camilla y me ha dicho “desnúdese”, no me ha dado ninguna explicación. No estoy pidiendo ni que sean amables, sólo que me pregunten, que me dediquen más de dos minutos en mirar, evaluar, diagnosticar y tratar.
Estoy desesperada. Estoy en Junio y sigo igual. El especialista de la Seguridad Social le tengo el 9 de Octubre. Harta ya, decido acudir a un médico privado. Fui ayer a la consulta. Me miró detenidamente, me hizo numerosas preguntas y me dio un diagnóstico. Me mandó un tratamiento y me mandó pruebas para la semana que viene para confirmar ese diagnóstico. He tenido que ir a un médico privado para que me escuchen, para que miren y para que me manden unas pruebas lógicas y coherentes con mi sintomatología. No estoy diciendo que sea lo correcto o que hayan acertado pero he recibido atención y la lógica al aplicar el tratamiento parece coherente.

Y me jode horrores. ¿Qué pasa si no pudiese pagarlo? ¿Esperar hasta octubre para volver al médico de cabecera? ¿Seguir como una patata caliente de unos médicos a otros con un montón de meses entre cita y cita? ¡Tengo tanta rabia! No nos descuentan de la nómina para las SS todos los meses? Me siento como si fuese molesta, que les jode a los médicos que insista tanto, que vuelva otra a vez a consulta una y otra vez. ¿Qué podemos hacer? ¿callarnos como pone en todas las salas de espera de los médicos?

Yo como psicóloga intento dar un servicio, soy como un médico del alma y creo que todo paciente necesita una respuesta. Ante una demanda inicial hay que responder. Si derivo, tengo que explicar la causa. Quizás lo veo así porque no soy funcionaria, porque no tengo una lista de espera de 1000 pacientes, porque no tengo guardias de 48 horas, no lo sé.

miércoles, 2 de julio de 2008

5 minutos


Tengo 5 minutos para escribir esta entrada.

Puede ser poco pero pienso que un orgasmo suele ser como mucho 20 segundos.

5 minutos pueden ser suficientes para perder un vuelo.

5 minutos pueden salvarte la vida.

5 minutos pueden hacer perdertela.

Una fotografía magistral es un nanosegundo plasmado en un papel. (Pero justamente ese nanosegundo y no otro.)

5 minutos pueden ser suficientes para saber si sobras en algún sitio.

5 minutos pueden ser suficientes para saber si has encontrado tu lugar.

Las conversaciones telefónicas por intensas que sean, no suelen superar ese tiempo.

Normalmente si alguien tiene prisa, no te concederá más de cinco minutos para escucharte.

Cuando alguien muere, hay un minuto de silencio. (aunque la persona que falte se merezca la vida entera)

Cuando te avisan de "No te preocupes. Van a ser 5 minutos" es que te va a doler.

"Me paso en 5 minutos". Da por hecho que esperarás media hora.

Pocas canciones (al menos de Pop) superan los 5 minutos.

Un "Te quiero" son dos segundos escasos.

Podrías cambiar tu vida en 5 minutos.

O arruinarla.

Y estoy segura que podrías recordar los mejores momentos de tu vida en 5 minutos.
Y también los peores.

Pues eso.

Lo dicho.

martes, 1 de julio de 2008

Aventuras familiares

Vivo tan pancha. Se fueron mis padres con mi perrita de 11 años a la playa el sábado. No tenía ni idea de cuando volvían. Abro mi correo hoy y las 13:30 recibo un mail de mi madre contándome su aventura. Yo con los mails de mi madre me parto y aunque seguro que fue una movida seria, mi madre me lo cuenta de tal modo que me parto de risa.Es el optimismo en persona.
Corto y pego el mail de mi madre omitiendo detalles personales, que mi madre es mucho de llamarme por mi nombre en cada línea como si pensara que me estoy durmiendo y tiene que llamar mi atención:

Querida hija: No me da vergüenza, si corte escribir que acabo de levantarme, es que estaba muy cansada, pero más muchisimo más está tu papi, ayer, salimos de Valencia a las 6,30, muy contentos después de haber hecho esta escapadita , nos habíamos bañado, tomado el sol, ayudar a ganar a ESPAÑA , todo había ido bien, cuando llevábamos unos veintitantos kilómetros y ya en autopista el coche empezó a echar humo como si quemáramos matojos con mucho aire, salimos del coche con la perrita , el pobre coche se había estropeado, ahí empezó una aventura que ni nos lo imaginábamos dónde podía terminar , pero a pesar de este contratiempo teníamos en cada paso suerte, mucha suerte, el teléfono de ayuda que hay cada varios kilómetros en la carretera estaba a unos 20 metros, donde se paró el coche podíamos saltar la valla metálica(inciso mío: no me imagino yo a mis padres saltando vallas) pudiendo estar en campo ya que en la carretera y al lado del coche no se puede estar los camiones pasan tan cerca que te mueven como por dentro, el alma misma se te mueve cuando pasa un camión de esos y dentro de lo que cabe se estaba bien, la grúa no tardó mucho en venir, pues dió la casualidad que estaba en un pueblo cercano y nos vino a buscar pronto, si no hubiese sido así habríamos tenido que estar en la carretera unas cuatro horas, y solo estuvimos dos. El coche lo montó detrás con la perrita dentro del coche y papá y yo montados con el conductor, un hombre simpatiquísimo, hija, de los que ya no quedan. Al llegar al centro de grúas también tuvimos suerte nos vino a buscar un chofer con un cochazo impresionante y no nos puso pegas a la perrita pues a su jefe le gustan los perros y es el único que no le importa llevarlos, nos llevó al aeropuerto y puso a nuestra disposición un coche. PEQUEÑA DESORDEN, hija, qué coche más majo , todo automático, demasiado automático, jajajajaja, es que dabas a cualquier botoncillo sin importancia y parecía una discoteca , había que tener cuidado pues en cuanto se descuidaba papá , se ponía enseguida a 120 como mínimo , la mayoría de las cosas no sabíamos cómo se ponían a se quitaban, por ejemplo el aire acondicionado por más que le quitábamos él se empeñaba en ponerse, claro cómo es un coche para más jóvenes no pensaba que a nosotros tanto aire nos daría reuma , la música, nada, nosotros no queríamos música y él vuelta a empeñarse que había que ir distraidos, pero más que distraídos. Cuando bajamos aliviados de haber dejado el autónomo coche, comprobamos que no habíamos perdido nada de audición, que yo sé que tú estando todos los días con sordos no lo ves problema, pero hija, yo sí, y nuestra sonrisa no era por estar contentos de haber llegado si no de gesto de que la cabeza pregunta quién ha sido el gracioso de meter tantas monedas en esta atracción con nosotros dentro. bueno hija, llegamos muy muy tarde a casa pero contentos, el coche se quedó en Paterna , hoy papá tiene que solicitar que lo traigan a Madrid . Tuvimos mucha mucha suerte, la hora en que se estropeó sobre las 7 , ni mucho calor y sin embargo mucha luz, de día, el teléfono de SOS tan cerca, la grúa que pasaba por un pueblo cercano a Cheste , el chófer un encanto, bueno y en la central de grúas todos muy amables, nos preguntaban si queriamos algo continuamente, nos debían ver mayores con un perrito idem , ay, ay ay, las personas no estamos locas, el ser humano es extraordinario, jajajajajajajaja. (anuncio tele). Por cierto a la perrita la quiero con toda mi alma, se portó como una jabata, todo eran cosas nuevas y extrañas para ella y sin embargo la hablé la acaricié mientras se lo explicaba que iba a ir sola en el coche atrás inclinado mientras estuviera subido en la grúa que no me dejaban llevarla conmigo , que aguantara que todo iba a salir bien, pues no sólo se portó ahí bien, fue CON TODOS Y CON TODO , fué maravillosa. Es que los perros también son extraordinarios, jajajajajajaja,
Te quiero hija.
Me he vuelto a dejar tus biquinis en la playa.
Come bien.


Me parto de risa con el email. No sé si es amor de hija o realmente el Club de la Comedia se está perdiendo una monologuista estupenda con mi madre.

PD- Sí es cierto, ando justita de creatividad para escribir, pero con mucho tiempo por delante.
PD. El anuncio al que se refiere mi madre es el Aquarius y Radio La Colifata.

lunes, 30 de junio de 2008

De blancura y venas. Día complejo.

Llega el verano. Desde que tengo uso de razón esta es la frase que más oigo: “Qué blanquita eres”. Lo sé. No me lo digan más. Ya sé que tengo que usar crema superprotectora pantalla total, sé que no debo tomar el sol. Lo sé. No soy kamikaze ni suicida, me encantaría poder ponerme morena pero asumo mi blancura y no tomo el sol. Por favor, no hace falta que desconocidos y conocidos me griten y me avisen cuando me ven bajo el sol como si estuviese a punto de cruzar un semáforo en rojo en plena Castellana y con los ojos cerrados. NUNCA estoy más de 5 minutos al Sol sin protección, pero por favor, déjenme disfrutarlos. Y por favor, si me ven roja no es que esté quemada (bueno, a lo mejor sí estoy quemada, pero quemada de oirlo) es que me pongo roja por el calor. Y no, NO ME DUELE.
Y ya que están tan interesados en mi delicado color de piel ejerciendo de madre (cuando Madre no hay más que una y es tan blanquita como yo) por favor, tengan la consideración de no recordarme al final del verano que estoy tan blanca como al principio. Todos los Septiembres de mi vida igual, una continua comparación de antebrazos morenos con el mío blanquito o ligeramente rosado. Que sí, que subirá la autoestima del dueño del bronceado pero no hace falta que vaya acompañado de la frase “ay, pues no se nota que has estado en la playa”, “qué pasa , este año no has tenido vacaciones?” o “cuándo te las coges?”.
Ains, perdon por lo susceptible que ando hoy con mi tono de piel. Es que con estos calores y liberaciones de ropas ando sin vivir en mí. No tengo un tono de piel lechoso, tengo exactamente el mismo color de piel que el color de las ceras Plastidecor que de pequeños llamábamos “color carne” o más rosita quizá. Y entre este color de piel y mi excelente circulación se me notan muchísimo las venas, las varices, las vivices, las arañas vasculares y todo los itinerarios que utiliza la sangre de mi cuerpo para circular por mis piernas. Esto hace que me de corte llevar falda o pantalón corto. Y me los pongo, que conste, desde que ha empezado el calor ando todo el día en falda o pantalón cortito, que yo soy de las que piensan que hay que aceptarse como uno es, y no aceptar la tiranía del físico. Y sí, yo la teoría me la sé muy bien, pero ay, que mal trago paso. Lo admito, lo reconozco. Me encantaría ser más segura y aceptarlo y que me diese igual pero es lo que tiene un complejo, que sabes que es algo que sólo tiene importancia para ti y te incapacita. Y yo hago mis esfuerzos, pienso que hay cosas peores y voy en mi faldita corta y a quien no le guste que no mire.
Ayer voy al Rastro a dar una vuelta, voy con mi vestidito mini de veranito, me meto en el metro, me siento y me pongo a leer. Dos estaciones más tarde, se montan dos chicas, más o menos monas, veinteañeras tardias y se ponen agarradas a la barra muy cerquita de mí. Hablan de sus cosas, del bronceado, de la celulitis, etc, etc, etc.
Y yo sé que estas cosas me pasan por escuchar conversaciones ajenas. Al oir el tema “varices” al ser una cuestión que capta mi atención, me dediqué a escucharlas como quien no quiere la cosa. Cuchicheando entre risitas y confidencias, reproduzco la conversación:
Boba1: - Ay, pues yo lo llevo fatal, se me cargan las piernas con este calor.
Boba2: - Ay, yo también, es que es horrible, tengo los pies hinchadísimos.
Boba1- Sí pero tú no tienes ni una variz
Boba 2- Ay , cómo que no? Mira
(se empiezan a mostrar una a otra las piernas. Miro de reojo y la verdad es que no tienen casi nada. Hasta aquí bien)
Boba1: Es que es horrible, yo el año que viene me las quito con laser
Boba2: Sí, yo también. Lo llevo fatal.
Boba1: Bueno, podía ser peor , mira las piernas de esa chica.
Boba2: Uff, sí.

Esa Chica era YO.
No había otra opción. A mi alrededor solo había individuos de sexo masculino y dos mujeres con pantalón largo.
No fui capaz de decir nada. Se supone que no lo tenía que haber escuchado. Y me sentí pequeña, como si se hubieran metido conmigo en el patio del colegio por llevar gafas. Me sentí muy fea y fuera de lugar con mi vestido tan corto y me invadió la rabia y me dio rabia que me entrase rabia y que mi autoestima se desplomase por el comentario de dos desconocidas maleducadas. Que me lo tenía que haber echado a la espalda y lo único que hice fue recoger los trocitos de la autoestima del suelo.

Llegué al Rastro y me compré el vestido más corto que encontré.



PD. Y sí sé que es cubrir una frustración a través del consumo materialista y las varices siguen en el mismo lugar y la autoestima sigue oscilante pero ¿y lo monísima y contenta que estaba yo con mi vestido nuevo viendo el partido de España?

Fútbol!!!

El viernes mi intención era escribir sobre fútbol como previo al partido de ayer por la Final de la Eurocopa. Al final me lié y terminé hablando del Atleti. Me ha hecho gracia leer los comentarios. Para mí el fútbol es sinónimo de diversión, no creo que entienda jamás un Fuera de Juego y los fichajes y los colores me traen al fresco. Jamás pagaré un duro por hacerme socia ni por una entrada. Simplemente tengo asociado al fútbol y al Atleti a Lobito y a diversión, por eso me gusta.
Igual me pasa con el partido de ayer. A mí el concepto España me da bastante igual, simplemente creo que una selección de veintitantos jugadores jugó mejor que otra pero no me dice nada más. Los conceptos futboleros nacionalistas asociados ni los entiendo ni les presto atención. Eso sí, me lo pasé tan bien, sufriendo, cantando, vitoreando, gritando y bailando como la que más. Toda una descarga de adrenalina. Para mí, el fútbol es fiesta y poco más.
De todos modos llama la atención como una victoria así moviliza a un país. Aunque no hayas visto el partido, aunque no te guste el fútbol, hoy nadie habla de otra cosa. Por lo visto, 44 años de sinsanbores son muchos años. Como dijo un colega ayer, es “sentirse triunfador por un día, es como si todos fuesemos Casillas y alzásemos la copa”. Yo no lo veo para tanto, yo me quedo con levantar mi copa de ron con cocacola pero eso sí, que la fiesta no pare.
Y esta semana el Orgullo!!!!

viernes, 27 de junio de 2008

Oda al Atleti

Partamos de la base que a mí no me gusta el fútbol. Antes de conocer a Lobito, no conocía a nadie al que le interesase. Mi padre sí, del Real Madrid pero con elegancia , como él decía. Vamos, que jamás le he visto ponerse una bufanda o gritar "Oe, oe, oooooeeeee!!!" . Lo poco que sé de fútbol es por él, clichés del tipo: “los italianos son muy sucios jugando”, “Guti es un chico de barrio pero todo un señor en el campo”, “ El Real Madrid es un equipo con clase”, “El Atletico de Madrid es un equipo que pierde en una liguilla de barrio de solteros contra casados y gana al campeón de Europa”, “El Fuera de Juego es la clave del fútbol” . Todo un teórico mi padre.
Repasando mi historial sentimental compruebo que mis anteriores parejas pasaban bastante en lo que a fútbol se refiere. Bueno, en lo demás también. A lo mejor veían algún partido importante y si les preguntabas de qué equipo eran , siempre respondían “del Real Madrid” pero con escasa convicción. Decían ese como lo podía decir yo, porque he nacido en Madrid y el Atlético de Madrid siempre me había parecido sufridor y horterilla (influencia paterna) y ni siquiera sabía que existiese el Rayo Vallecano o el Getafe. Siendo adolescente, la explicación de un Fuera de Juego era casi una estrategia para ligar, tanto por ellos como un medio de acercarse y dárselos de entendidos delante de la fémina (error, error) o por mí, si veía que el atractivo varón en cuestión tenía perfil futbolero (error, error, también. Mala estrategia. Ni un triste rollito de una noche salió de ese súbito interés mío futbolero). Me lo han explicado con botellines y chapas, con servilletas de bar , por activa y por pasiva, y JAMÁS, JAMÁS lo he entendido. Me parece una norma tan absurda como decir “dentro del área hay que tirar siempre con una mano tocándose una oreja”. Soy capaz de entender
La falsa sutileza de las cuatro figuras del silogismo de Kant pero soy totalmente nula para asimilar el concepto “Fuera de juego”. He oído Teorías de que se trata de un gen del que carece la población femenina, pero mi formación feminista y mis creencias del mundo en general me impide asimilarlo a mi ideario.
Conocí a Lobito y me enamoré irremediablemente de él. Vamos, que desde el primer beso, me subí a una nube de la que no he bajado. Si alguien me hubiese preguntado como sería el hombre de mi vida, jamás hubiera pensado que iba a tratarse de alguien que le gustase el fútbol y menos del Atleti, (disgustos, los justitos a mi padre) pero ahí estoy con un Lobito rojiblanco. La segunda vez que quedamos me avisó que venía de un derbi. Yo no tenía ni idea de lo que era eso pero claro, estaba en esa fase en la que vas de guay y eres una entendida del fútbol, de coches , y de lo que haga falta (menos mal que es una fase que dura poco). Cuando yo oí eso del Derbi, me sonó a Tenis, a Hípica y me pregunté “ pero , a este chico lo que le molaba no era el fútbol? ¿qué hace un sábado en el tenis?”. Mi amiga Zin me explicó que era cuando dos equipos rivales se enfrentan, por ejemplo el Betis y Sevilla. Y yo lo seguía sin entender: pero acaso no todos son rivales?. Pues no, resulta que hay clases. Si hay algún futbolero leyendo esto se habrá llevado las manos a la cabeza.
Pasó la etapa en que yo quería impresionar a Lobito y me tragaba los deportes en los informativos para saber algo de fútbol. Me parecía tan absurdo y tan bobo lo que sueltan los futbolistas delante de un micro que lo dejé rápido. “Que me acepte como soy, ignorante y cortita para esto”. Es que no dicen nada, nada de nada “El fútbol es así”, “Hemos jugado bien pero ellos eran superiores”. Esa transcendencia metafísica para algo tan sencillo como dar patadas a un balón es algo que se me escapa.
Llevo ya casi tres años con mi colchonero. Me ha llevado a 4 partidos de fútbol al campo y sigue sin gustarme el fútbol pero algo en mí ha cambiado. Me lo he pasado tan bien en los previos, he disfrutado tanto en las jugadas emocionantes, en los “Huuuuuuuuuuuuuyyyyyy, casi gol”, he vivido las injusticias arbitrales como si me las hicieran a mí y he coreado aquellos himnos que he logrado aprender. Me he cabreado en los derbis (que ya sé que no es tenis ni hípica) y he llamado más de una vez “hijo de puta” a algún Raul o Guti chulito . He visto en el descanso de un derbi a un niño llorando porque el atleti iba perdiendo. Me sigue llamando la atención la devoción de la afición atlética, cómo viven los colores y esa resignación con la que viven las “cositas” de su equipo. Sí, entiendo cuando dicen que la afición atlética es de las más fieles del mundo y sí, están hechos de otra pasta, muy sufridores pero fieles. Y a mí sigue sin gustarme el fútbol, me da bastante igual el haber ganado o perdido a la media hora de haber acabado el partido, pero me ha dado tan buenos momentos al lado de mi Lobito, que ahora miro a los Atléticos con otros ojos. Asocio al Atleti a Lobito, que es lo que más quiero en el mundo. Y no llevaré nunca una bufanda o una camiseta, que yo lo sigo con elegancia como diría mi progenitor pero los colchoneros ya no son para mí, los barriobajeros que decía el vikingo de mi padre. Yo no sé si será esto sentir los colores, pero yo al Atleti le llevo en el corazón.



jueves, 26 de junio de 2008

Chiste


Lo pongo porque me ha hecho mucha gracia ... yo a veces soy así de simple.

Reflexiones varias y poco profundas.


- El sábado pasado celebré mi cumpleaños en casita. Nos pasamos la tarde Lobito, la Acandemor y yo preparando una cenita. Sobró mucha comida, tengo pasta con setas, canapés y tabuleh para llevar en Tuppers hasta el día del Juicio Final y ofrecerle un poco a San Pedro…(Por cierto, Si alguien quiere llevarse un poco que no dude en enviar un mail a la dirección pasta_con_setas_sin_fronteras@gmail.com.) ¿Por qué ese afán de alimentar y cebar a mis amigos? hace 3 años me limité a invitar a copas. ¿Será esto el principio del declive? ¿Serán los 29?

- Hoy estoy muerta. Ayer curré doce horas, pero doce horas de las de verdad, intensas aunque eso sí, sentada en un despacho. Por la noche me fui de cañas con Lobito “para despejarme”, eso sí, sentada en una terraza. A medianoche nos fuimos a cenar cerdo agridulce a un chino. Una cena digestiva que me ha acompañado toda la noche y parte del día de hoy. Tengo manchas amarillas en las manos de la salsa agridulce que no salen con el jabón de manos normal. Hoy no puedo con mi alma. Hace tres años hubiera trabajado como camarera las mismas horas y por la noche me habría ido a bailar. Seguramente hubiese pillado comida en algún puesto chino callejero. Seguro que hoy estaría como una rosa. ¿Es esto el principio del declive? ¿Serán los 29?

- Vivo al lado de una calle muy céntrica de Madrid. Desde que ha empezado el calor, cada noche se plantean dos opciones:

Ø Cerrar la ventana para no oir el estruendo de los coches y asfixiarme de calor.
Ø Abrir la ventana para que corra el aire y estar al tanto de cada moto, camión de la basura, coche, grupo de adolescentes y cualquier otro elemento ruidoso que pase por la calle.

Con cualquiera de las dos opciones hubiera dormido a pierna suelta hace tres años. Actualmente no puedo dormir con ninguna.¿Será el principio del declive? ¿serán los 29?
- No hay película, capítulo de serie, programa de televisión que termine de ver. Siempre me quedo frita. Hace tres años, podía llegar de marcha a las 4 de la mañana, ponerme una peli indepndiente, densita y subtitulada y me quedaba hasta los créditos sin pestañear. ¿es esto el principio del fin? Son los 29?

- Me gusta levantarme pronto los sábados y los domingos para “aprovechar el día”. Esto está claro. Esto sí que son los 29 años.
(perdonad la calidad literaria y la poca profundidad de hoy. Como se puede leer en el punto número 2: HOY ESTOY MUERTA)





Capturando el viento

miércoles, 18 de junio de 2008

29

29 castañas, tacos, primaveras, añazos. Eso es lo que me cae hoy.

Pues eso, que hace 29 años aparecí a las 8.00 de la mañana en el mundo, un mes y un poco antes de lo previsto. La primera y última vez en mi vida que he sido puntual.
Nací tan mona, redondita y despierta que me nombraron Miss Baby del mes de Junio de la planta del Hospital (también mi primer y último premio de belleza) y me plantaron en mi excelente melena de 4 pelos una horquillita con una flor. Pese a varias discusiones con su suegra, mi madre no consintió que me pusieran pendientes en las orejas. Mi abuela paterna pese al disgusto de los pendientes estaba orgullosísima de su primera nieta porque era clavada a su padre. Me faltaba el bigote para ser una copia en miniatura de mi progenitor. Menos mal que la cosa cambió con el tiempo (no es que me saliera bigote, sino que dejé de parecerme a mi padre).
Nací morena y luego me quedé calva, después anduve con el pelo rojo y cambió a los dos meses a rubio, el color con el que me he quedado. Bueno yo me llamo rubia, pero en realidad, verdad de la buena, soy castaña clara. Pero esto es un secreto.
Fui una niña muy muy muy buena, muy tímida y muy despierta y activa, me pasaba el día riendo y haciendo cosas. De tan buena, tonta. Me plantaron gafas a los 5 años y de mayor quería ser pintora. Sigo más o menos igual.
Fui una adolescente muy estudiosa, muy pasional, muy inquieta, muy locuela pero también muy reflexiva, convencida de que el mundo se puede cambiar y enamorada de Los Planetas. Seguía siendo tímida y la cercanía del chico que me gustaba en un radio de 10 metros me ponía roja como un tomate. Llevaba aparato y gracias a dios me puse lentillas. Vestía grunge con ropa de mi padre y tan feliz, oye. Lo de la rojez facial yo creo que ha acentuado.
Los años de los 20 a los 25 fueron complicados, bastante oscuros pero poco a poco se fueron cerrando los desastres que inicié. No me sale ni un chiste de esta etapa. De esta época he aprendido muchísimo, sobre todo a valorar las cosas buenas. Jamás he vuelto a salir tanto como en esa época.
A partir de los 25 fue todo en ascenso y los 28 han sido sin duda uno de los mejores años de mi vida
Y ya, no os voy a contar todo lo sucedido en estos últimos 29 años. Haciendo recuento, echando la vista atrás, creo que he sido muy feliz y que he tenido mucha suerte. He trabajado duro pero he tenido la suerte de conseguir frutos de ese esfuerzo. He pasado malas épocas, he andado muy muy perdida por temporadas pero siempre he terminado encontrando una salida. A veces pienso que me gustaría enseñarle a la Pequeña Desorden cuando tenía 20 años la Pequeña Desorden que soy ahora diez años más tarde. Sé que me hubiera aliviado un montón y hubiera estado más tranquila y orgullosa de mí misma sabiendo que realmente iba a conseguir una vida semejante a la que deseaba. Pero la verdad es que también creo que sin esa angustia y desazón no habría luchado tercamente como lo hice. Creo que la Pequeña Desorden adolescente estaría orgullosa de la Pequeña Desorden adulta y eso es un gran premio, una enorme satisfación.

Gracias a todos por ayudarme a construir todo esto y por estar aquí.,
A mi Lobito, a mi Acandemor, a mi AlmadeCantaro, a mi Zin, y a tod@s a los que no he inventado un nombre secreto para este blog pero ellos saben quien son.
A mis padres y hermano.

viernes, 13 de junio de 2008

Pequeña Desorden en Futurama



Hoy he tenido que ir a una reunión con una empresa con la que mi asociación colabora. Disfraz: traje de chaqueta, la carpeta de los grandes eventos con nada (importante) dentro, maquilladita, peinadita, las gafas de intelectual, zapato de tacón y diez años más encima.
Me recibe el Director del Subárea de Gestión de la Organización de la Subdivisión de la Delegación Secundaria del Acandemor y su Puta Madre. Un puesto tan pomposo como inservible. Por supuesto sus apellidos también eran compuestos: Pepito de los Palotes-Santos del Bosque y Mindundín de Todos los Santos. Más que una tarjeta de visita este hombre necesita una pancarta. De atrezzo le acompaña su becario canijo, repeinado y miope, con acné adolescente pese a sus treinta primaveras y una nuez bailoteante en el cuello de la camisa. Iba además cargadísimo el pobre con miles de carpetas (inútiles, como luego se comprobó)) en los brazos.
Yo soy una humilde Psicóloga ajena al mundo de las Empresas, vivo en un mundo de Piruleta con restos de hippismo adolescente. No me van las Organizaciones, las jerarquias, toda esa burocracia y esos cargos me recuerdan a los títulos nobiliarios de la época franquista. Además ese tipo de hombre patético que va de macho seductor me da bastante grima. Me recuerdan tanto tantísimo a Zapp Branigan, el Capitán de la Serie Futurama y su becario al extraterrestre Kiff. Se acerca el Zapp Branigan español y lo primero que me da (aparte de repelús) es su tarjeta, esto es: cuando yo extiendo mi mano para estrecharla con la suya, este acto cordial no se produce sino que me encuentro con su tarjeta en la mano y una sonrisa “seductora” en su rostro . En un primer momento pienso que me he equivocado y es que me he encontrado con el RRPP de una discoteca que me da un flyer para que me pase después a tomar un chupito. No. Error.
Tras las presentaciones, inmediatamente me tutea y me dice haciendo ojitos: “ Pequeña, pasemos a mi despacho”. Le falta chasquear la lengua y pegarme un azotito en el culo. La escena sería perfecta si yo lo acompañase con una risa coquetuela y femenina y me llamase Peggy Sue. Pero no es así. Me pregunto si llevo algún mechero para quemar un sujetador a la salida como las feministas de los 70.
Somos tres en el despacho pero el becario es como un servil esclavo. Le falta descalzarnos y lavarnos los pies. Zapp Branigan de Todos los Santos sigue con su difuso juego de seducción. Me siento como si estuviese delante de un pavo real en época de celo, el varonil Zapp está convencido de que en breve caeré sucumbida y aturdida ante su irrestible encanto masculino. “No puedo resistirlo más, voy a cometer una locura, hazme tuya, hazme sentir mujer” y Macho Alfa dirá “Sí, nena”. Y mientras él sigue hablándome de fusiones, de actividades empresariales, de su increíble carrera profesional y de algo así como “"Estoy a punto de probar una nueva loción de afeitado, si pongo accidentalmente demasiado en mis manos, quizás podría frotarlo sobre ti" o eso es lo que dice su cara. La mía es igualita a la de una acelga asexuada . Me encantaría que se me escapase un bostezo porque me pica enormemente encontrarme con un ser tan bobo y prepotente pero no, la verdad es que este hombre distrae que es un gusto, es imposible tomarle en serio. Estoy segura de que sus compañeros se ríen de él. Se habrá llevado más de un corte por parte de sus compañeras. La lista de plantones con ligues tiene que ser infinita. Me le imagino bebiendo solo en la barra de un bar contándole aventuritas a su servil becario. Y me entra pena. Una pena que dura un segundo.
Y me voy a ahorrar los detalles de la reunión. Cuando me despedí y rehusé tomar un café con él, puso cara de “Nena, nena, piénsalo bien bien , pequeña , que estás perdiendo la oportunidad de tu vida” pero ahí quedó todo. Me volvió a dar otra tarjeta. El becario treintañero y canijo me acompañó a la puerta (a un metro escaso de la silla donde estaba sentada).
Y allí se quedó solo, seguramente pensando “ Nena, nena, nena, soy demasiado para ti”

lunes, 9 de junio de 2008

De trabajos y vocaciones

Hoy uno de esos días en que todo fluye despacio, tan despacio, tan despacio como mi ritmo de trabajo. No he hecho nada de provecho en mi curro: he visto a Amy Winehouse en el Rock en Río de Lisboa, he charlado con mis compañeras, he visto blogs, he escrito en algunos y poco más, he llegado cansada y sigo cansada. Hoy he venido porque había que venir pero vamos hubiera hecho lo mismo para mi trabajo en casa. Hoy mi nivel de rentabilidad para mis jefes es de -5, exactamente el mismo número de grados en el que se encuentran mis pies desde que he pisado un charco esta mañana.
Y sin embargo, quería escribir sobre trabajos.
El viernes pasado fui al Oftalmólogo. Nada, una tontería. Primero me vio el Óptico quien me informó que no es que vea mal por mi ojo sino porque tengo 1 dioptría y media más desde la última vez que me gradué y claro, las gafas y las lentillas que uso están casi de adorno. De aquí a llevar las gafas del Sr. Barragán o de Bartolo, un paso. Me viene fatal quedarme ciega para mi trabajo, la verdad. A ver como entiendo yo ahora la Lengua de Signos…
Yo quería escribir precisamente sobre el Óptico que me atendió. Era un hombre de mediana edad, no especialmente guapo, no especialmente llamativo, sin embargo había algo en él totalmente espectacular, algo que embelesa a cualquiera que le mire, ya sea hombre, mujer o niño y eran sus ojos: los ojos más bonitos que he visto jamás, de un color azul imposible, una expresión abrumadora... Era tanta la belleza de esos ojos… una mirada perfecta, anatómica y estéticamente.
No me parece casualidad que ese hombre sea Óptico. Estoy segura que fue tener esos ojos los que le hicieron inclinarse a estudiar Óptica y no Fisioterapia. Desde pequeño tuvo que escuchar esos comentarios acerca de sus ojos, tantas niñas suspirarían por una mirada suya, en el pueblo sería Paco “el Ojazos”, y su novia todas las mañanas le diría “Ojito de mi vida”… No sé, no me parece casualidad, tanta insistencia sobre tus ojos a lo largo de tu vida tiene que llevarte a querer estudiar más sobre pupilas y retinas o a comprobar diariamente que nadie, nadie, absolutamente nadie tiene un ojo tan perfecto como el tuyo. Espejito, espejito, tiene alguien los ojos más perfectos, azules y bonitos que yo? efectivamente ninguno de mis 25 pacientes de hoy.
(Todas estas reflexiones mientras me dilataba la retina, mientras clavaba su pupila azul en mi pupila no tan azul, que diría Becquer.)
Como tampoco me parece casualidad que la mujer más bella que conozco haya terminado trabajando de guía intérprete de personas sordociegas. Modelo de profesión, protagonista de campañas publicitarias de ropa MUY conocida y anuncios de televisión, mujer bellísima, atractiva y ultrafemenina, fue mi compañera de clase. Era excepcionalmente buena y con una gran vocación por ayudar a los colectivos en riesgo de exclusión social, sobre todo discapacitados. Mientras terminaba los estudios vivía gracias a sus trabajos de modelo. Un “dinero fácil”, efectivamente, sólo tenía que sonreir ante una cámara, bien pagados, no era como estar en la caja de un Mc Donalds, y sin embargo, los odiaba. Le parecían frívolos, absurdos. Ella prefería dedicarse a un campo donde se le valorase por dentro, no rodeada de gente que le alabase todo el tiempo por algo que ella había conseguido sin esfuerzo. Sin embargo, en los trabajos “no frívolos” todo el mundo se detenía en su apabullante exterior y le cerraban puertas. Era demasiado guapa. Si conseguía un logro profesional, siempre lo atribuían a su cara bonita. Lo pasó mal.
Ahora es feliz. Ha encontrado un trabajo que la llena. Está realmente solicitada. Vive de eso y ha abandonado el modelaje con toda la alegría del mundo. No sé. No me parece casualidad que el colectivo con el que trabaja sea de personas sordociegas. Ahora siente que demuestra lo bella que también es por dentro.

Y yo, después de leer todas estas películas que me monto, no me parece tampoco casualidad que sea psicóloga

Carta de Presentación


Señores meteorólogos,

Mi nombre es Pequeña Desorden. Habiendo tenido noticias del sector al que se dedican, adjunto les remito mi CurrículumVitae y el de mi lavadora Whirlpool, con el fin de entrar a formar parte de su entidad.
Como podrán comprobar en el mismo no tenemos ningún tipo de experiencia ni de estudios relacionados con el mundo del clima y la meteorología, pero dado el carácter excepcional de una de nuestras habilidades nos ponemos en contacto con Uds, sabiendo que la carencia de estudios o experiencia no será motivo para rechazar nuestra candidatura.
Muchos podrían considerarlo una maldición, pero dado nuestro talante optimista, nosotras lo consideramos un don en el pleno sentido de la palabra. Señores metereólogos, mi Whirlpool y yo somos capaces de convocar la lluvia. Olvídense de satélites y mapas climáticos, olvídense de sacar la Virgen o de bailar danzas. Simplemente déjenme poner una lavadora que inmediatamente conseguirán el junio más lluvioso de los últimos años. Mi lavadora y yo formamos tal equipo que tender una colada recién sacada de las entrañas de mi Whirlpool atrae la lluvia cual imán, independientemente de lo soleado que se prometa el día. Tenemos tal don que desde que comenzó la primavera no ha habido colada tendida que no se me haya empapado. Roza casi la magia cómo el día más soleado que pueda imaginar, tras tender la colada, se empieza a poner gris y feo y descarga toda esa lluvia que dicen que no cae. En el apartado de “Datos de Interés” de mi C.V, añadiría mi llamativa habilidad para secar calcetines y ropa interior con el secador de pelo en tiempo record. De Whirlpool, resaltaría su increíble capacidad para producir ruido cuando centrifuga, llegando a no saber si se trata de una lavadora o un BOEING 767. Sin embargo, les hago saber que el efecto de tal acción es prácticamente nulo: sacas la ropa tan empapada como si la sacases de un cubo de agua. En plata: que a Whirlpool se le va un poco la fuerza por la boca, para que me entiendan.
Ambas contamos con disponibilidad para viajar, así que podrían contar con nosotras para temas políticos- sociales tales como trasvases, sequías levantinas, etc.
Estaríamos encantadas de conocerles personalmente para ampliar cualquier tipo de información referente a nuestra trayectoria profesional o nuestras expectativas laborales. No les remitimos fotografías dado que tener un don de estas características conlleva cierta responsabilidades como el no tener ropa limpia con la que aparecer en la foto.

En espera de sus noticias, reciban un saludo

Whirlpool Pequeña Desorden


P.D. Sepan que quizás les pueda interesar un tercer miembro de este equipo: Lobito, un trabajador incansable increiblemente capacitado para destender todo lo tendido bajo la lluvia a toda velocidad. Da igual que sean las 4 de la mañana, Lobito se despertará por el ruido de la lluvia y recogerá la ropa tendida en un tiempo record mientras Whirlpool y Pequeña Desorden duermen a pierna suelta. Valorable su número de tacos por prenda destendida. Adjunto les remitimos C.V sin foto.

miércoles, 4 de junio de 2008

Regalo

Ayer escribí un mail que cualquiera que lo lea, pensará que estoy hecha polvo. En absoluto, simplemente quería escribir sobre los bajones que me dan mensualmente He estado a punto de borrarlo porque no transmitía nada de lo quería contar pero después de leer el comentario tan bonito que me ha dejado The Inner Girl , pues ahí que se queda (Un beso, guapa!). Ya escribiré sobre ese tema otro día.

Sé que escribo muy poco. Tengo muy poco tiempo, la verdad y además escribir desde el ordenador del curro no me inspira en absoluto.

Dentro de muy pocos días cumpliré 29 años. Llevo casi tres años con mi pareja, un año justito en mi curro, 4 meses viviendo en mi actual casita, hace 5 años y pico que acabé la carrera, casi 4 años desde que volví de Londres. Hay pocas cosas nuevas en mi vida cotidiana y sin embargo me siento como si me diesen un regalo nuevo cada día.
El lunes por la tarde, estuve de cañas con mi pareja, con Lobito. Casi toda nuestra conversación se centró en el futuro que queremos juntos, diseñando una vida, haciendo planes y proyectos, comprobando que coincidimos y que en los planes de uno siempre aparece el otro.

(Quiero pintar mi vida de los colores más brillantes que existan.)
Es curioso como se dan pasos, lo que significa avanzar en pareja y como es todo un proceso por el que se avanza despacio... Puede que muchos de las cosas que planeamos no se cumplan porque la vida nunca se sabe por donde va a tirar, es impredecible, pero lo importante para mí, es que Lobito, pase lo que pase, va a estar ahí y yo con él. Eso es lo que sus ojos me cuentan y como ya dije una vez, hay certezas que no se pueden obviar.