Sólo estamos a martes y yo me siento como si hubiera estado currando cinco meses sin librar ni un solo día. Salgo de la cama, me ducho, me visto y me voy. Me miro en el espejo rápido antes de irme y me pregunto si no voy demasiado informal: llevo una camiseta rosa de Zara con un gran dibujo delante, unos pantalones vaqueros anchos extremadamente cómodos y sandalias.
A las 9:30 tengo sesión con una niña. Tiene catorce años y una pubertad difícil. Estoy sentada en mi despacho y llama a la puerta. Le digo que pase y entra la chavalita. Sorpresa para las dos: vamos vestidas exactamente igual.
La saco 15 años, tengo más del doble de su edad, soy su psicóloga y parezco una colega suya. O una vieja queriéndomelas dar de joven. Me siento como Shannen Doherty haciendo de Brenda en Sensación de Vivir. Me acuerdo de la madre de Amancio Ortega. Me falta un chicle en la boca y terminar cada frase con un "tíiia, sabes? mola mazo"
No sé las consecuencias terapéuticas que puede acarrear esto.
Necesito unas vacaciones YA.
A las 9:30 tengo sesión con una niña. Tiene catorce años y una pubertad difícil. Estoy sentada en mi despacho y llama a la puerta. Le digo que pase y entra la chavalita. Sorpresa para las dos: vamos vestidas exactamente igual.
La saco 15 años, tengo más del doble de su edad, soy su psicóloga y parezco una colega suya. O una vieja queriéndomelas dar de joven. Me siento como Shannen Doherty haciendo de Brenda en Sensación de Vivir. Me acuerdo de la madre de Amancio Ortega. Me falta un chicle en la boca y terminar cada frase con un "tíiia, sabes? mola mazo"
No sé las consecuencias terapéuticas que puede acarrear esto.
Necesito unas vacaciones YA.



















